EL DRAMA DE LOS MOTORES: UNA SOLUCIÓN QUE NO APAGA LOS PROBLEMAS

El reparto de potencia 60/40 decidido para 2027, en lugar del quimérico 50/50 actual, esconde gastos impensados y otros inconvenientes. Un fracaso que no se admite en voz alta.

Como dirían los chicos hoy: «decime que cometiste un error sin decir que cometiste un error». Es lo que hizo el viernes la FIA. Después de decidir un tipo de motores que debían durar unos 120 Grands Prix, a lo largo del periodo comprendido entre 2026 y 2030, después de solo 4 carreras (el 3,3 por ciento del recorrido) alteró el principio fundamental que rige a estas unidades de potencia híbridas, el tristemente célebre 50/50 entre la potencia del motor de combustión y la potencia eléctrica. Por supuesto que sin admitir que el concepto era una quimera desde el origen.

Ya lo habían denunciado unos cuantos pilotos después de probarlo en el simulador durante 2025, y el exTeam Principal de Red Bull, Christian Horner, había sido muy claro a ese respecto. Pero la idea original de seducir a los fabricantes se mantuvo, aunque fuera fallida, como se comprobó en apenas tres carreras de 2026.

Ungido a finales de 2021, después de que este reglamento actual fuera dictado, el presidente de la FIA, Mohamed Ben Sulayem no hizo mucho en el último año para modificar el curso. Pero advirtió muy pronto lo que ocurría este año, en el fondo sostiene una sorda disputa con el titular de FOM, Stefano Domenicali, y con su prédica de retorno a los motores V8 ejerció la máxima presión sobre los defensores del 50/50.

Vio lo mismo que muchos: que en el actual estado de la economía mundial es posible que los fabricantes puedan decidir unilateralmente dejar el deporte y, entonces, esta ofrenda que la F-1 les ha hecho quedará completamente injustificada.

Lo acaba de explicitar su delegado técnico, Nicolas Tombazis: «Quizás se ha exagerado con lo eléctrico. No podemos ser rehenes de los fabricantes».

Ese 50/50 fue, desde siempre, una auténtica quimera: el Super Clipping, una técnica imprescindible en la F-1 actual para reducir el Lift&Coast, no es más que la transformación de combustible en energía eléctrica. Era imposible alcanzar el teórico 50/50, muchos lo denunciaron con anticipación y la FIA y la FOM no hicieron nada hasta verse hundidos en este problema.

Siempre transparente, Max Verstappen expuso su idea: «hay que alejarse del concepto de este 50/50. Si volviéramos a 75 u 80 por ciento de (potencia del motor de) combustión, eso ya ayudaría un montón». Los motores híbridos que funcionaron entre 2014 y 2025 tenían un reparto 80/20 de la potencia. El neerlandés entiende, sin decirlo tampoco explícitamente, que hay que volver al régimen anterior.

Sin embargo, aún el cambio propuesto, más parecido a un 60/40 con un aumento de 50kW de la potencia del ICE y una reducción similar de potencia eléctrica, es complicado de implementar.

Para ello, dicen los fabricantes, hay que modificar los motores para dotarlos de piezas que resistan un mayor flujo de combustible, la solución más obvia, y eso implica costos superiores.

Por otro lado, mayor flujo requiere capacidad superior del tanque de combustible. Un chasis nuevo puede hacer lugar a tanques de mayores dimensiones. Pero los equipos pensaban competir en 2027 con el mismo diseño de chasis de 2026, para compensar los gastos realizados en el desarrollo de estos nuevos coches, más chicos y livianos.

Ese es un problema para el próximo año. El drama continúa. Y el horizonte de los V8, con o sin turbocompresor, con MGU-K y combustible sintético, todavía está lejos.

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