El ítem no es desconocido para ningún aficionado relacionado con el deporte motor: Estados Unidos no es precisamente la nación más relacionada con la Fórmula 1. Sabido es que el automovilismo norteamericano (aunque ha tenido sus representantes en la “máxima”) transita otros carriles, más emparentados con el show periférico. Así, la Serie NASCAR o bien los Indy Car concitan en la tierra del Tío Sam más interés que la categoría suprema en el reino del vértigo. Pero como si el destino quisiera romper ese contraste, el día del calendario en el que nacieron más pilotos de Fórmula 1 fue el 4 de Julio. Sí, casualmente en la jornada más festiva de los EE. UU., aquella en la que se conmemora la Independencia del país, que dejó atrás el dominio al que lo sometían las colonias británicas allá por el Siglo XVIII. Fueron nada menos que ocho hombres los que vieron la luz ese día y que posteriormente, lograron largar al menos un Gran Premio.
El primero de ellos fue el alemán Ernst Loof, nacido en 1907 y que sólo corrió en su país la prueba de 1953. Lo siguió el estadounidense Johnnie Parsons (1918), habitual participante de las “500” de Indy cuando estas formaban parte del torneo mayor y ganador de las mismas en 1950. Cronológicamente llegó luego otro alemán, Wolfgang Seidel (1926), quien pasó sin mayor fortuna por la Fórmula 1, al igual que el también norteamericano Jim McWithey (1927), otro habitué de la famosa prueba de largo aliento de su nación. El quinto hombre nacido un 4 de Julio lo hizo en 1938 y fue el sudafricano Ernie Pieterse, quien sólo solía participar cada vez que la categoría llegaba a sus tierras, en la década del ’60.
Más acá en el tiempo, fue el turno del simpático francés René Arnoux (1948), quizá el primero -y único- de todo este grupo que tuvo una prolífica campaña, que incluyó un centenar y medio de carreras entre 1978 y 1989, con 7 victorias y el tercer puesto en el Mundial de 1983, a bordo de la Ferrari N° 28. Posteriormente fue el turno del malogrado austriaco Roland Ratzenberger (1960), quien encontró la muerte en las pruebas del Gran Premio de San Marino de 1994, es decir un día antes que la tragedia que se llevó la vida de Ayrton Senna, en lo que iba a ser su segunda participación en la “máxima”. Y el último nombre de este grupo es el del danés Jan Magnussen (1973), que en un año y medio sobre un Stewart no logró resultados relevantes. Su apellido cierra la nómina de conductores que -al menos hasta el momento- han coincidido en el día de nacimiento que, como quedó dicho, más competidores le aportó al mágico mundo de la Fórmula 1.





