Pilotos, técnicos, directivos y todos los que integran el trashumante mundo de la Fórmula 1 tendrán que aprovechar hasta el último segundo este famoso «parón» que ha iniciados la categoría tras el Gran Premio de Hungría y se prolongará hasta el fin de semana (21 al 23 de agosto) del Gran Premio de Países Bajos.
Todos tendrán que descansar bastante y acumular la mayor cantidad de energías para encarar una parte final de temporada, ajetreada y movidita como nunca en las 77 ediciones del Campeonato Mundial. Una agenda de 12 fechas comprimida en 16 semanas y con tres tripletes, es decir, grupos de tres carreras consecutivas. Una agenda compacta, como no acostumbra mostrar la Fórmula 1, y que la llevará a transitar por 11 países, por territorios de Europa, América del Norte, Sudamérica y Oriente.
Dos motivos explican esta nutrida y maratónica programación, que contabiliza una docena de carreras en apenas tres meses y medio. Es el doble de las fechas del primer campeonato en 1950 y la misma cantidad que era habitual hasta principios de los 70. Los tiempos han cambiado y las incorporaciones de las económicamente redituables plazas de los países árabes obligaron a encontrarle un lugar y, por lo tanto, a ampliar los calendarios. Este es el primer argumento para esta abarrotada agenda. El segundo es solucionar la complicación que causaron las cancelaciones de las fechas de Bahrein (recientemente reemplazada por Malasia) y Arabia Saudita.
Como es de imaginar, toda esta situación provocó diversas reacciones. Hubo satisfacción en la gente de Liberty Media, la empresa dueña de la Fórmula 1, por haber podido salvar una de las fechas perdidas. Ahora esperan no tener problemas con las inciertas carreras en Qatar y Abu Dhabi. Por las dudas, su director ejecutivo Stefano Domenicali ya se está moviendo. «Quizás terminemos el campeonato hablando italiano», deslizó con humor y misterio para abrirle la chance a Imola. Pareció más un deseo que una posibilidad concreta.
También se escucharon quejas de algunos equipos, preocupados por el desgaste físico y mental que pueden sufrir sus integrantes, especialmente los de aquellos equipos que disputan el campeonato. Recuerdan que cargan en sus cuerpos y mentes el traían de media temporada y, asimismo, alertan sobre los riesgos de los viajes largos, que dejan poco tiempo para los descansos en medio de tan nutrida y compacta actividad.
Semanas atrás, y cuando ya se perfilaba esta situación de un maratónico y ajetreado final de campeonato, Max Verstappen mostró su solidaridad con los mecánicos, sin dudas los grandes perjudicados de tanto trajín. «Los pilotos y directivos llegamos poco antes de las carreras y nos vamos poco después. En cambio los mecánicos, llegan dos días antes ,se van dos días después y tienen que volver a viajar. Es un ritmo insostenible».
Muy bien, Max, por acordarte de quienes muchos se olvidan.
MUCHAS CARRERAS EN POCAS SEMANAS
23 de Agosto: Países Bajos (Zandvoort)
6 de septiembre: Italia (Monza)
13 de septiembre:España (Madring)
26 de septiembre; Azerbaiyán(Baku)
4 de ocubre: Bahrein (Malasia-Sepang)
11 de octubre: Singapur (Singapur)
25 de octubre Estados Unidos (Circuito de las Américas)
1 de noviembre México (Hermanos Rodríguez)
8 de noviembre: Sao Paulo (Interlagos)
22 de noviembre: Las Vegas (Las Vegas)
29 de noviembre: Qatar (Losail)
29 de noviembre: Abu Dhabi (Yas Marina)





