LANDO RECARGADO

Las dos últimas victorias del campeón del mundo mostraron una evidente superación en términos conductivos y también en el aspecto emocional. .

Es otro Lando este Norris. No solo porque ganó los dos últimos Grands Prix de manera consecutiva: eso ya lo había hecho oportunamente. No. Es otro Lando no porque haya ganado sino por cómo ganó…

Esas tres vueltas del GP de los Países Bajos en los que demolió la diferencia que le llevaba el líder del torneo Kimi Antonelli, de la 49 a la 51, un segundo y medio más veloz por giro que el Mercedes número 12, bien que con un offset importante en las cubiertas y unas duras que hacían sufrir al boloñés, fueron la expresión máxima de ese demostración.

La conquista del título en 2025 parece haber alejado definitivamente los fantasmas que Lando sostenía en torno suyo. Como si los hubiera desalojado definitivamente de su horizonte, gracias al trabajo emocional que hizo durante toda la temporada pasada y, también, a la cristalización de la victoria anual.

Aunque McLaren le hizo los guiños suficientes con las Papaya Rules, Lando dejó esa etapa atrás y está conduciendo como un líder consumado. Ya no se habla de las dificultades de Oscar Piastri en los circuitos de bajo grip.

No es necesario: las dificultades del australiano se reducen a ser vapuleado de manera consistente, este año, por el campeón mundial. Ya no hay necesidad de Papaya Rules ni de establecer jerarquías en un escritorio: Norris es el uno indiscutible sin la ayuda que pudo haber recibido un año atrás.

La paradoja fue que la derrota del sábado en el Sprint, perdiendo el segundo lugar a manos de Charles Leclerc y su Ferrari, resultó decisiva para lograr el triunfo en el GP. Las cubiertas traseras del McLaren fueron las que más se desgastaron en esa competencia.

El equipo recalculó la puesta a punto, Norris dialogó en profundidad con los ingenieros, se protegió mejor el tren trasero con los cambios en el coche entre el Sprint y la clasificación, y así Lando se quedó con la pole-position. Al día siguiente, sostuvo la hegemonía de McLaren en Zandvoort, dónde la casa de Woking ganó las últimas tres ediciones del GP.

Su único error fue haberse dejado primerear por Antonelli en la segunda largada. Después, acertó estirando la parada varias vueltas más en relación al italiano.

Lo interesante fue haberlo visto contundente y demoledor, como pagando la última cuenta que adeudaba. Difícilmente vaya a aquilatar algún día la confianza y seguridad de Max Verstappen en sí mismo, pero, por lo visto en Budapest y en Zandvoort, se mueve en esa dirección.

«Yo ya estaba conduciendo a alto nivel en la segunda parte de 2025», señala, «pero creo que este auto es mas díficil de manejar que el del año anterior, y esa es la relación por la cual la diferencia entre ambos (respecto de Piastri) es más grande», opinó.

«Creo que entiendo mejor lo que ocurre, incluido el coche. Estoy haciendo un mejor trabajo para sacarle provecho. Pero no solamente manejando», agregó.

«Ciertamente estoy eliminando mis flaquezas en la pista, y no tengo muchas, pero también me siento mejor en la manera en que estoy interactuando con el equipo, fuera de la pista», reconoció. «Un ejemplo de eso es la manera en la que transformamos el coche de un día a otro y eso me dio la chance de ganar».

Monza, con largas rectas, sin tantas curvas, será seguramente otra historia. Este Lando recargado procesará mejor la dificultad.

 

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