Anomalías técnicas, actitudes temerarias o bien la omisión de alguna norma reglamentaria son y fueron causantes de penalidades y desclasificaciones en la historia de la Fórmula 1. Justas o no, las mismas han sido en algunos casos determinantes para definir un título al cabo de una temporada y muy rara vez las autoridades han dado marcha atrás con tales sanciones. Sin embargo, hubo equipos y pilotos que alguna vez, luego de ser penalizados, pudieron recuperar lo que habían ganado antes sobre el circuito. No es lo más habitual, es verdad, ya que sólo cuatro veces en la historia se generó este tipo de casos y quienes habían perdido su posición original tras un Gran Premio, gozaron a posteriori de la restitución correspondiente. Conozcamos esos pormenores.
El ya emblemático duelo entre James Hunt y Niki Lauda por la corona de 1976 fue la piedra basal de estas situaciones cuando en la competencia de España, realizada en Jarama el 2 de mayo, se lo desclasificó al inglés de McLaren (ganador de la carrera) y al francés Jacques Laffite (Ligier), que acabó duodécimo. Según las primeras mediciones, ambas máquinas se excedieron en la medida máxima del alerón trasero. Al cabo de una apelación y varios cabildeos que incluyeron innumerables marchas y contramarchas, ambos recuperaron sus posiciones originales bastante tiempo después, más precisamente el 5 de julio, cuando ya habían pasado otras cuatro carreras. Casi dos décadas más tarde, en el Gran Premio de Brasil de 1995, debido a la utilización de un combustible no reglamentado, a Michael Schumacher (Ferrari) y a David Coulthard (Williams) se les quitaron respectivamente el 1° y 2° puesto obtenido en la carrera. Finalmente, entendiendo las autoridades que ellos no habían sido responsables, se les reintegraron esos puestos y sólo sus escuadras no sumaron puntos para el Mundial de Constructores.
En Malasia ’99, el 1-2 logrado por las Ferrari de Eddie Irvine y Michael Schumacher no fue tal por algunas horas como consecuencia de unos deflectores excedidos en su longitud, lo que alimentó las esperanzas de Mika Hakkinen (tercero con su McLaren) de convertirse en el triunfador. Claro que tras una apelación de la escudería modenesa que obligó a releer detalladamente las normas, se les restituyeron los lugares de privilegio a los hombres de la Rossa. Finalmente, la reclasificación de Jarno Trulli (4° en Indianápolis 2001) fue probablemente la más insólita de todas, ya que en principio el Jordan-Honda del italiano había presentado irregularidades técnicas, pero la escuadra pidió una revisión y al no hallarse un comisario técnico durante la misma, hubo que reintegrarle el puesto original al piloto peninsular.





