Cuando el reparto de puntos se quedó corto

No siempre el total de unidades puestas en juego en un GP fueron las que acabaron en los bolsillos de quienes llegaron adelante. En verdad, seis veces la F1 dividió por dos el puntaje, en concordancia con carreras que no llegaron a completarse. He aquí el detalle de esos casos.

Un accidente serio, una colisión múltiple o (lo más habitual) la aparición de la lluvia, han sido tres factores que a lo largo de la historia fueron muchas veces determinantes para la suspensión de una carrera. En varias oportunidades, este abrupto corte se hizo a través de una bandera roja y posteriormente, se evaluó allí mismo si el Gran Premio se daba por terminado o si podría reanudarse al cabo de un tiempo prudencial. Cuando la competencia volvió a ponerse en marcha y logró completarse el recorrido programado (o casi, si hubo una segunda y forzada detención), el puntaje se entregó en su totalidad. El mismo destino tuvieron las pruebas que por una falsa largada se desarrollaron con un giro menos y hasta una (China 2014) que se dio por finalizada por un error de organización, ya que se bajó la bandera un giro antes de lo estipulado. Para lo estrictamente numérico, la entrega de unidades a los primeros en estas circunstancias fue siempre la correspondiente, es decir, el total de lo previsto.

Ahora bien, ¿en qué carreras esos incidentes resultaron determinantes para que los premios fueran fraccionados? En otras palabras, ¿cuántas veces un Gran Premio entregó la mitad de los puntos, beneficiando o perjudicando al triunfador? Una revisión nos permite encontrar seis casos en estos tres cuartos de siglo de competición oficial. Los dos primeros, casualmente, fueron en 1975. En el precario circuito de Montjuich, sede del Gran Premio de España, un gravísimo accidente que tuvo como protagonista a Rolf Stommelen, concluyó en la 29ª ronda de las 75 pactadas y con el trágico saldo de cinco espectadores fallecidos. Posteriormente, en Austria, una precipitación pluvial muy intensa sobre el Osterreichring permitió completar apenas 17 giros de los 54 previstos. 

Más acá en el tiempo, llegó la suspensión más famosa -y cuestionada- de todas, ya que el torneo de 1984 se definió por solamente medio punto en favor de Niki Lauda sobre Alain Prost y si Montecarlo (la carrera en cuestión) hubiera otorgado el total de puntos, la ecuación hubiese sido al revés y el francés hubiera sumado una nueva corona. ¿La causa? La lluvia, que obligó a bajar la bandera de cuadros cuando en el inundado Principado se habían realizado 31 vueltas de 77 y al triunfador (Prost) le reportó 4,5 unidades en lugar de 9. Otra vez la lluvia jugó su papel en Adelaida, en 1991 y aquel Gran Premio australiano se dio por finalizado muy temprano, con 14 giros completados cuando debieron realizarse 81. El piso mojado, cuando no inundado, determinó que Jenson Button ganara en Malasia 2009 tras 31 vueltas de las 56 que hubieran debido cumplirse en condiciones normales. Y hasta hoy, el sexto y último caso lo brindó el insólito Gran Premio de Bélgica de 2021, que sólo recorrió ¡una vuelta! de 44 y que le permitió a Max Verstappen imponerse en la carrera más breve de la historia, que duró menos de tres minutos y medio, ya que además, ese único giro se completó bajo el régimen de auto de seguridad…

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