Un líder diferente a cada rato

Los cambios en la punta de un Gran Premio es uno de los atractivos que más seduce al espectador neutral. Ahora bien, ¿hasta cuántas veces puede modificarse el liderazgo para que hablemos de una carrera atractiva? ¿Quizás seis, o siete? ¿Diez? ¿Tal vez más? La respuesta que nos dio el GP italiano del ’65 fue mucho, muchísimo más lejos…

Carreras épicas en la historia han surgido a borbotones. La Fórmula 1, a la hora de elegir las mejores de su amplio listado, jamás se ha desentendido de aquella definición de Monza ’71, cuando en apenas un puñado de décimas de segundo llegaron cinco pilotos después de una veloz exhibición con final incierto, ni de la casi sobrehumana recuperación de Juan Manuel Fangio en Nurburgring ’57, para muchos la más soberbia lección de conducción individual de un piloto en un Gran Premio. Por supuesto, al poner en ejercicio el fabuloso mecanismo de la memoria, cada uno guardará alguna en especial que lo haya deslumbrado. Toda opinión será válida ante algo tan subjetivo, por supuesto. Pero, ¿qué hay si nos despojamos de sentimientos y nos ocupamos de la que, por lógica, debió ser la carrera que más lucha tuvo por el primer puesto? En tal caso, debemos aferrarnos a los números para que no haya confusión alguna. Y entonces surge como resultado que el 12 de septiembre de 1965, en el Gran Premio de Italia (8ª fecha de aquel torneo) se registró la mayor cantidad de cambios en la punta: nada menos que 40 veces en las 76 vueltas al circuito de Monza se modificó el liderazgo.

Dueño de la “pole position” con su Lotus-Climax, el escocés Jim Clark largó bien y mantuvo el primer lugar hasta el tercer giro y aunque en ese momento debió resignarlo, el “movimiento” recién empezaba, ya que lo recuperaría no una sino ¡14 veces!. Por su parte, en otras diez oportunidades la punta estuvo en poder de Graham Hill y su BRM; el campeón en ejercicio, John Surtees (Ferrari), en cambio, estuvo una sola vez adelante (15° giro), y las 15 restantes tuvieron a Jackie Stewart (BRM N° 32) enseñando el camino. Entre ellas, Sir Jack mandó en la serie más larga (once rondas consecutivas al frente) y, posteriormente, dominó las tres vueltas finales, a la postre las más importantes, ya que le permitieron sellar el primero de sus 27 éxitos en la categoría y llevarse los 9 puntos en juego. A su espalda llegaron Hill, a más de 3 segundos, y Dan Gurney, quien completó el podio conduciendo un Brabham-Climax. Luego, por supuesto, a través de muchas temporadas, hubo fabulosas competencias con paridad y peleas épicas de autos y pilotos, pero aquella realizada en el veloz trazado de la región de Lombardía hace más de 60 años, es hasta hoy la que le mostró al público más veces que ninguna otra a un coche diferente como locomotora del pelotón.