Dicen que la esperanza es lo último que se debe perder cuando se mira a un objetivo en la vida. Un dicho que, más allá que no es tan fácil de cumplir como de decir, tiene el ser humano para fortalecer su ánimo y seguir adelante por encima de las condiciones adversas. A veces se cumple; otras no.
No parece sencillo que se concrete en el caso de George Russell y sus intenciones de convertirse en campeón mundial de Fórmula 1. Kimi Antonelli, su compañero en Mercedes Benz, le ha dado cinco golpes duros, uno más fuerte que otro, con las otras tantas victorias frente a la pobre cosecha del inglés.
Todo esto le permitió a Antonelli construir, con apenas media docena de carreras, una ventaja de 68 puntos. Era inimaginable en la previa del campeonato, cuando las mejores perspectivas para aprovechar las bondades técnicas del Mercedes Benz apuntaban a Russell, por su mayor experiencia.
Esta sensación se reforzó tras el triunfo de George en la cita inicial en Australia, pero, a partir de la segunda en China, las cosas cambiaron, y cómo. Kimi hilvanó su serie de victorias, mientras que Russell no pudo estar a su altura y fue perdiendo terreno, hasta ceder, con su nulidad de puntos en Mónaco por el recargo, el segundo lugar en el campeonato ante un rival peligroso como Lewis Hamilton.
Tener por delante no sólo a su contundente compañero, sino también a un recuperado Hamilton, no constituye un buen panorama para Russell. Sin embargo, esto no parece haberlo desmoralizado.
«Sigo teniendo fe en mis posibilidades y creo que voy seguir luchando por la victoria y el título hasta finales del campeonato, y por lo tanto creo que todavía puedo ser campeón. No hay razón para pensar lo contrario de seguir disponiendo del gran auto que tuve hasta ahora», es el mensaje de Russell, quien tiene esta explicación para su actual mala racha que lo alejó de la punta del campeonato.
«Me encuentro en un estado mental muy extraño porque nunca en mi campaña he tenido una racha de tanta mala suerte como ésta. No me pasó cuando estaba en el medio de la grilla y me pasa ahora. Por eso ahora que tengo un auto de punta duele mucho más», agrega el inglés, que relanza su optimismo recordando lo sucedido el año anterior con Max Verstappen.
«Miren lo que pasó con Verstappen en 2025, estaba muy lejos de Norris y Piastri y en el último Gran Premio casi les gana el campeonato No hay que olvidarlo porque todavía falta recorrer bastante camino en el Mundial», avisa.
A propósito de Max, el jefe de Russell, Toto Wolff, también lo mencionó, pero no para satisfacción de Russell. Por el contrario, ya que confirmó que sigue teniendo al neerlandés en sus planes para integrarlo el próximo año a su equipo. Otro bravo rival en el difícil presente de Russell.





