Los padres suelen ser, en el deporte, los primeros hinchas de sus hijos. Siempre con amor, a veces con un exagerado fanatismo que les impide analizar la realidad con objetividad. No es lo mejor, pero se entiende.
Tal vez uno de estos casos es el de Mick Doohan, el múltiple campeón de motociclismo, en su relación deportiva con hijo Jack. Ya pasó casi un año, pero Michael todavía no ha «digerido» totalmente la situación que terminó con la destitución de Jack del equipo Alpine en favor de Franco Colapinto.
«Mi hijo tenía un contrato a largo plazo y fue el primer piloto de la Academia Alpine», recordó Doohan padre sobre ese tramo inicial de la relación con la marca francesa, que tras seis participaciones en las pruebas extraoficiales en Grandes Premios se inició en Abu Dhabi 2024, al reemplazar a Esteban Ocon. Su confirmación para la temporada 2025 pareció consolidar su posición y augurarle un buen futuro.
Lamentablemente, se dio todo lo contrario. Presionado y rodeado de rumores que, carrera tras carrera, mencionaban su inminente reemplazo, Jack aguantó los seis primeros Grandes Premios hasta que llegaron, primero su relegamiento a piloto de pruebas y, más tarde, su desplazamiento del equipo.
El enojo por la situación parece no haber desaparecido del lado de Michael. «Es muy injusto lo que le hicieron a mi hijo. No entiendo como a un piloto formado y preparado durante tanto tiempo se lo descarte sin motivos», dijo en una dura crítica al programa de la Academia Alpine, cuestionado tiempo antes por dejar ir a Oscar Piastri a McLaren.
A la hora de referirse concretamente al reemplazo de su hijo por Colapinto, hizo un particular comentario al revelar que «por razones que nunca supe hubo un cambio de rumbo en los planes y desde el inicio de la temporada ya estaba claro que tenían decidido el reemplazo dé Jack, más allá de los resultados…».
Es cierto que esos resultados no fueron buenos (lo mejor fue el 12° puesto en Arabia Saudita y lo peor, el fuerte choque en Japón), pero en el ambiente también se habló de lo decisivo que fue para ese cambio, el aporte económico que acompañó la llegada de Colapinto.
«Jack es joven (23 años) y fuerte y no ha renunciado a su sueño de regresar a la Fórmula 1», avisa Michael, entusiasmado por el regreso de Jack a las competencias en la European Le Mans Series (llegó 7° sobre un Oreca -07 LMP2 que compartió con Ed Pearson y Roy Nisssany) y, fundamentalmente, por el lugar que consiguió en la Fórmula 1 como piloto de reserva en el equipo Haas. Es su lucecita de esperanza para su ansiado retorno. De encenderse, iluminará su campaña deportiva y servirá para que su padre Michael deje en el olvido el oscuro paso por Alpine.





