El mejor coche o el mejor piloto, a veces, no bastan. En el alto grado de competencia que es actualmente la Fórmula 1, una ejecución menos que perfecta pone en riesgo el triunfo. Y aunque el grado de profesionalismo de los equipos es extremo, pueden fallar.
McLaren, bicampeón de Constructores, volvió a dar una prueba de ello. Al menos una vez por temporada, el equipo de Woking mete la pata. En Qatar 2025 decidieron no detener a sus pilotos durante un Safety-Car y así un 1-2 en clasificación se echó por la borda. Ahora, en Canadá, ambos coches sorprendieron con cubiertas intermedias en un asfalto que se secaba y largando desde la segunda fila. No sumaron un solo punto. ¿Cómo pudo ocurrir algo semejante?
En principio, fueron engañados por las apariencias: «Entre la ejecución del himno y el momento de subir al coche, el piso se había mojado bastante», explicó Oscar Piastri. «Pensamos que si conseguíamos que los neumáticos intermedios alcanzaran la temperatura adecuada, serían más rápidos. Esa era nuestra idea original».
El Team Principal, Andrea Stella, respaldó la decisión: «En el momento en que había que tomarla, existían las condiciones para montar neumáticos intermedios».
En la vuelta previa, Tom Stallard, el ingeniero de Piastri, le pidió al piloto que le transmitiera sus sensaciones. «Se está secando, pero tengo más grip. Los otros se mueven más», dijo el australiano.
Luego, una circunstancia de la carrera les jugó una mala pasada: «Que la lluvia haya parado justo (un instante después de calzar las intermedias) y que haya habido una doble vuelta de formación extra, fue un poco de mala suerte», consideró Stella.
Que el embrague del Racing Bulls de Arvid Lindblad impidiera que el piloto pudiera insertar la primera marcha en plena grilla, obligando a una vuelta previa adicional, no fue una eventualidad pasible de cálculo a la hora de tomar una decisión arriesgada.
En esa vuelta adicional, Piastri transmitió al pit la certeza de que la pista estaba secándose «un montón». ¿Había que cambiar las cubiertas antes de que comenzara la carrera, para contener daños?
Al final, además de las apariencias y las circunstancias, McLaren fue víctima de su propia terquedad. «Oscar, la lluvia debería amainar, pero los demás van a tener muy baja temperatura en las cubiertas», le aseguró Stallard.
«Sí, pero creo que es tiempo de calzar las slicks. ¿Boxes?», repuso el piloto. «Si paramos quedamos últimos. Lo mejor sería intentar un par de vueltas y acaso haya un Safety-Car. Hay más para ganar si intentamos largar así», le indicó su ingeniero. ¿Faltó flexibilidad para adaptarse al nuevo panorama? Al volver a hablar por la radio, Piastri ya estaba convencido: «Si paramos ahora, podemos poner cubiertas lisas con temperatura. No sé si esto ahora no es un error».
El error se agravó cuando, al no haber forma de retirar el auto de Lindblad por el medio de la calle de boxes (dónde no hay puertas) sino por el final, fue necesario un segundo giro de calentamiento extra, mucho menos previsible que el anterior. La demora total, entre el momento original de largada y el efectivo, fue de seis minutos y medio. Sin una sola gota de agua cayendo del cielo.
«No creo que vayamos a durar mucho así», se lamentó Lando Norris por radio. «Mis gomas están deslizándose». La respuesta de su ingeniero Will Joseph fue la siguiente: «Lando, si paramos ahora quedamos detrás de todos. Potencialmente tenemos alguna ganancia si nos quedamos en la grilla».
En el pique definitivo, el campeón mundial saltó del tercer al primer lugar: «No es que fuera una tontería usar ese neumático», explicó luego. «Simplemente se estaba secando, pero cuando los neumáticos alcanzaron cierta temperatura, funcionaban. Yo tenía mucho más agarre. Así de simple. Esto demuestra lo resbaladizo que estaba al principio, y yo tenía una ventaja de dos segundos después de una vuelta».
Pero el panorama no era prometedor. «¿Paro ahora?», preguntó al cumplir medio giro. «No, démosle una chance, una vuelta más», fue la respuesta de Joseph. «¿Oscar, sentís alguna ventaja con las cubiertas o deberíamos parar?», inquirió Stallard. «No, box», respondió el australiano, con sequedad.
«Un uno por ciento más de lluvia o unas pocas gotas de llovizna aquí y allá y realmente nos habría convenido mucho más», fue la conclusión de Norris. «Si la lluvia hubiera durado unos minutos más y la carrera hubiera comenzado en el momento adecuado, creo que podríamos haber visto coches con dificultades con neumáticos para seco», reflexionó Stella.
¿La cosecha final del Grand Prix? Ferrari, 30 puntos; Red Bull y Ferrari, 25; Alpine, 12; Racing Bulls, 7, Williams, 2, Haas, 1. McLaren cero, como Cadillac y Aston Martin. Al intentar minimizar las pérdidas, acabó perdiendo todo.





