Hay vida más allá de la Fórmula 1. Esto es algo repetidamente probado no sólo por lo sucedido con distintos pilotos que, tras salir de la Máxima, pudieron replantear sus campañas en otras categorías, sino también por lo ocurrido son directores de equipo y técnicos.
Ross Brawn es el reciente ejemplo. Luego de unos años alejado del mundo competitivo, el británico acaba de anunciar su llegada al mundo del MotoGP como integrante del consejo de administración del Pramac Racing, el equipo patrocinado por Yamaha, que tiene como pilotos al australiano Jack Miller y al campeón mundial de Superbike, el turco Toprak Razgatlioglu.
A los 71 años, Brawn inicia esta nueva etapa respaldado por una destacada trayectoria de más de cuatro décadas que, tras sus pasos iniciales por distintos equipos, tuvo sus etapas más brillantes en Ferrari y con Brawn GP, su propia escudería. En las filas de Maranello, resultó entre 1997 y 2006 una pieza clave, como director deportivo, en los triunfos y títulos de Michael Schumacher. En 2009, creó su propio equipo, que tuvo una fugaz pero exitosa participación con el título logrado por Jenson Button. Posteriormente, y tras vender su equipo Mercedes Benz, participó en las filas germanas para más tarde trabajar como consultor técnico en la FIA.
«El automovilismo, como el motociclismo siempre se han basado en la capacidad de las personas, el trabajo en equipo y la mejora continua», proclama Brawn como primer mensaje en su nuevo trabajo, donde según agrega, «espero poder contribuir donde mi experiencia pueda ser útil».
Esta llegada de Brawn a MotoGP confirma la mayor relación existente entre el Mundial de Fórmula 1 y el de Motociclismo, a partir de que Liberty Media se hizo cargo de los dos campeonatos. Una relación puede incluir a futuro otros proyectos. Una fecha conjunta en una misma jornada y circuito, por ejemplo.





