NORRIS ES EL CAMPEÓN DEL MUNDO, PERO NO EL JEFE

Los pilotos no solo ven limitada su expresión de destrezas por los ingenieros o un reglamento. Un ejemplo claro de cómo se somete a una estrella de la Fórmula 1.

«La contribución del piloto es cada vez menor y llegamos al punto que los ingenieros les dicen cómo hay que manejar». Johnny Herbert, ex compañero de equipo de Norberto Fontana en Sauber, denunció una situación clara desde hace rato y la que ya prestamos atención: cómo los equipos van recortando los márgenes de acción de sus pilotos.

No es solo en la pista, dónde los ingenieros dan consejos y los algoritmos deciden cuando cargar o descargar energía, como en el caso del accidente de Oscar Piastri yendo a la largada en Australia o Lando Norris aceptando que sus maniobras en Japón no fueron planeadas sino obligadas, al disponer de mayor energía por decisión del mapa de la unidad de potencia.Ahora también es afuera de la pista, como lo muestra una entrevista que el campeón mundial concedió a un compatriota suyo, Donald McRae, un veterano entrevistador.

McRae acordó el diálogo con la gente que maneja al campeón, pero, un par de horas antes de la cita, recibió por texto dos recomendaciones: no preguntar por Max Verstappen o George Russell ni por el reglamento 2026.

La charla inicial sobre salud mental es muy interesante, pero hay algo más. «Cuando faltaban 10 minutos -escribe en su nota- pregunté sobre el reglamento. El manager de Norris no está con nosotros, pero un teléfono está sobre la mesa. Su voz incorpórea repentinamente sale de allí y recuerda que no puede haber preguntas sobre el reglamento».

McRae le recuerda a Norris que ya ha hablado sobre el tema y destaca su importancia. Un delegado del manager, presente, le dice que se acabó su tiempo. El diálogo que sigue es ciertamente surrealista:

«Le pregunto a Norris si me puede dar esos 10 minutos extra que me habían prometido. Luce avergonzado y dice ‘no soy el jefe’. Cuando protesto, porque Norris es el campeón y su equipo trabaja para él, dice ‘está bien, puedo contestar’. ‘No’, dice el delegado. ‘No soy el jefe’, repone Norris, sonriendo torpemente».McRae pregunta por Mercedes: ¿Es posible alcanzarlo este año?. «Nos quedamos sin tiempo», insiste el corporativo. «¿Ni siquiera una pregunta leve?», inquiere el periodista al piloto. «No podemos contestar eso», responde por su cuenta el delegado. «Inclusive Norris parece exasperado cuando gira hacia él y le pregunta ¿por qué no? Dí que sí».

Finalmente, el campeón emite una respuesta de compromiso: «Sí, podemos alcanzarlo y estamos haciendo lo mejor posible para asegurarnos de ser nosotros quienes lo haremos».

Entonces, se le pregunta por Verstappen. ¿Se retirará? «Ni idea. Max hará lo que tenga ganas de hacer». Y el periodista le dice a Norris, según su relato, que él «no puede hacer lo mismo, lo que es loco, dado que sos muy inteligente».

Entonces, el delegado interrumpe con una risotada, y dice «como si hablara en nombre de Norris: ‘es un tipo increíble. Max es el mejor y lo amamos. Podés citar’». Una tomadura de pelo que no tapa lo obvio: Lando, el campeón, no le permiten hablar cuando quiere. No tiene libertad para decir lo que piensa.Cierra McRae (foto) su nota en el Guardian: «Al final estrecho la mano de Norris y le agradezco su tiempo. Una vez que se marcha, camino hacia el palurdo joven manager. Me señalo el cabello canoso como señal de que he estado estrevistando famosas figuras del deporte durante mucho tiempo. Y le digo que me parece que él y su compañía le están produciendo un gran perjuicio a Norris. Me voy, menos preocupado por mí que por el problemático dato de que un campeón mundial tiene que ser vigilado de esta manera».

Si McLaren no reacciona ante esta denuncia, significará que está de acuerdo con la manera en que se maneja a su campeón. Habrá que verlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *