El detonante fue la primera evaluación realizada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) sobre el rendimiento de los motores. Según los datos analizados por el organismo, la unidad de potencia desarrollada por Red Bull-Ford ha sido considerada la referencia de la parrilla en términos de rendimiento del motor de combustión interna. Como consecuencia, Red Bull ha quedado excluida de las concesiones de desarrollo previstas por el ADUO, mientras que fabricantes como Mercedes, Ferrari, Audi y Honda sí podrán beneficiarse de oportunidades adicionales de actualización. Recordemos que Mercedes dispondría de un upgrade al estar en el 2%, mientras Ferrari, Audi y Honda dispondrían de dos upgrades al estar en el 4%.
La reacción en Milton Keynes ha sido de gran sorpresa. Tanto el equipo como el propio piloto Max Verstappen han reconocido públicamente que no esperaban esa clasificación y solicitaron explicaciones a la FIA. De hecho, el organismo ha iniciado una revisión de los resultados tras la petición formal de Red Bull.
La principal crítica se centra en la metodología utilizada. El ADUO evalúa únicamente el rendimiento del motor de combustión interna (ICE), dejando fuera una parte fundamental de las nuevas unidades de potencia: el sistema eléctrico. Bajo las reglas de 2026, la contribución de la energía eléctrica representa aproximadamente la mitad de la potencia total disponible. Por ello, numerosos observadores consideran que medir solo una parte del conjunto puede ofrecer una imagen distorsionada de la competitividad real de cada fabricante.
La controversia aumenta porque Mercedes domina actualmente el campeonato y, sin embargo, podría recibir beneficios de desarrollo gracias a la evaluación del ADUO. Para muchos equipos y analistas resulta difícil justificar que un fabricante asociado al coche más competitivo del momento tenga acceso a concesiones diseñadas originalmente para ayudar a quienes están rezagados. Algunos comentaristas han calificado la situación de “desconcertante”, mientras que Red Bull sostiene que los resultados no reflejan la realidad observada en pista.
Un análisis del medio inglés “The Race” demuestra claramente como podía quedar los equipos después de la aplicación del ADUO. Es un análisis muy simplificado, pero puede dar una idea de la situación en que quedaría Red Bull.
Hasta ahora el rendimiento promedio en la clasificación (incluidas las carreras sprint) de los cuatro equipos más importantes, teniendo en cuenta el porcentaje de desviación de la pole promedio y la conversión a tiempo de vuelta, la clasificación sería:
Mercedes 100,028% (1m22,706s)
McLaren Mercedes 100,508% (1m23,103s)
Ferrari 100,525% (1m23,117s)
Red Bull 100,820% (1m23,360s)
En una simulación extrema y tomando el promedio de Mercedes de 1m22,7s en las carreras hasta ahora y en el supuesto que el resto de equipos pudieran recuperar todo el déficit de motor, la clasificación sería:
Mercedes 1m22,45s
Ferrari 1m22,60s
McLaren Mercedes 1m22,85s
Red Bull 1m23,36
Es un análisis muy teórico, pero Red Bull quedaría a casi un segundo de Mercedes, estando el equipo austríaco claramente en desventaja.
Desde Mercedes, sin embargo, defienden la validez del sistema. El jefe del equipo, Toto Wolff, ha insistido en que las conclusiones se basan en datos objetivos y no en consideraciones políticas. También ha rechazado las comparaciones con los sistemas de Balance of Performance (BOP) utilizados en otras categorías, argumentando que el ADUO busca únicamente evitar diferencias extremas entre fabricantes.
Más allá del caso concreto de Red Bull, el debate revela una cuestión de fondo: hasta qué punto debe intervenir la FIA para equilibrar el rendimiento de los fabricantes. Los defensores del ADUO recuerdan que fue creado para evitar situaciones como las sufridas por algunos motoristas en anteriores eras reglamentarias, cuando las diferencias tardaban años en corregirse. Sus detractores, en cambio, creen que la Fórmula 1 corre el riesgo de introducir mecanismos artificiales que premian a ciertos competidores y penalizan a otros.
La revisión anunciada por la FIA podría modificar o ratificar los resultados iniciales. En cualquier caso, el episodio ya ha dejado una conclusión clara: el ADUO, concebido como una solución técnica, se ha convertido en uno de los asuntos políticos más delicados, entre otros, de la nueva era de la Fórmula 1.






