Este drama no está en el candelero porque los problemas generales de la Fórmula 1 con su reglamento 2026 son más grandes que los de cualquier equipo en particular y, aún en ese caso, el calvario de Aston Martin se lleva la atención. Pero lo que ocurre con Williams es una pesadilla.
La escuadra de Grove ha ido a parar al lugar de Alpine, un año después. No solo por su retroceso en la tabla sino, también, por la perspectiva de que el coche de este año no admita arreglos de ocasión y los planes deban remitirse directamente al próximo chasis.
Las primeras señales se vieron en el shakedown de Barcelona, en enero, cuando el FW48 no llegó a la cita. Los ensayos de Bahrein, en febrero, mostraron que el equipo había retrocedido varias posiciones en el orden de performance, y ya no reflejaba el quinto lugar obtenido en el torneo anterior.
Los tres Grands Prix disputados en 2026 lo ubicaron en el noveno puesto, solo por delante del problemático Aston Martin y el debutante Cadillac. Bastante poco para un equipo que vive en estado de recuperación desde que Frank Williams se lo vendió al fondo Dorilton en 2020. Es, prácticamente, la misma caída que Alpine un año atrás.
Las diferencias con la vanguardia se fueron recortando (1s5 en Australia, 1s en China, 0s9 en Japón), pero recién en Suzuka pudo acceder a la Q2, en manos de Carlos Sainz. Fue solo gracias a un golpe estratégico que en China el español pudiera sumar los únicos dos puntos del equipo, al terminar noveno controlando los embates del Alpine de Franco Colapinto.
El diagnóstico también se emitió de manera temprana: el coche es el más pesado de la clase, con un sobrepeso de 29 kilos, casi tres veces más que el exceso que presenta el Red Bull RB22. Es un grosero error de cálculo que, según el Team Principal James Vowles, solo podría ser corregido en parte una vez que se inicie la temporada europea, en junio.
Ese no es el único problema: se nota en el coche una disminución general de downforce superior a la de los rivales del pelotón medio, dónde solía estar. Los coches 2026 perdieron carga, pero el déficit de Williams es notable, superado por Alpine, Haas, Racing Bulls y Audi en ese aspecto. Es el peor de los cuatro equipos que cuentan con la mejor unidad de potencia, la W17 de Mercedes.
A Sainz, vuelto por los resultados en el piloto número 1, se lo nota desconsolado en sus declaraciones. Con trabajo en la suspensión delantera consiguieron reducir ese margen de segundo y medio que existía en la primera carrera, pero aún sigue faltando carga como para que el FW48 pueda pelear por salir de la Q3, a la que parece condenado.
En cambio, Alexander Albon, que este año podría transformarse en el piloto que más Grands Prix corrió con Williams, está desconocido, como fuera de forma, incapaz de competir con su compañero de equipo. Sin herramienta, parece sentirse fuera de combate.
«En Fórmula 1 nunca hay una solución a corto plazo. Son miles y miles de pequeños detalles que hay que acertar y no lo hemos hecho, es tan simple como eso», admitió Vowles. «Tenemos un programa muy agresivo para los próximos seis meses para lograrlo, pero no es cosa de una semana».
Pulling together as a team in preparation for Miami 🤝
Hear from JV in the latest episode of The Vowles Verdict, presented by @krakenfx at: https://t.co/nFQUNJ2jRd pic.twitter.com/qX1su1cKhd
— Atlassian Williams F1 Team (@WilliamsF1) April 1, 2026
Se supone que los Williams que se vean en Miami, dentro de diez días, serán una versión bastante mejorada. «Todavía contamos con mil personas, por lo que es posible corregir el peso al mismo tiempo que se añade rendimiento aerodinámico, y a la vez que nos centramos en métodos y sistemas que garanticen que no volvamos a estar así en el futuro», agregó el directivo. La pista tendrá el veredicto.





