Fuente: Darío Coronel, Infobae
La vuelta de honor del Gran Premio de España 2026 dejó una imagen especial para Franco Colapinto. El piloto argentino recibió una bandera argentina de manos de un comisario deportivo durante su recorrido por el circuito, se la mostró a los fanáticos y luego le agradeció a su compatriota en redes sociales. Detrás de dicho momento está la historia de Gabriel Andrijciw, un mendocino que vive en España hace 26 años.
«En 2000 (llegué) con mi familia, mi mujer y mis hijas. Por entonces me vine por un tema económico», relató en una entrevista con el periodista Darío Coronel para Infobae. «Yo soy de Mendoza y cuando me vine aquí trabajaba en una embotelladora. En la oficina de personal no estaba mal a comparación de cómo estaba el país, pero tampoco era suficiente», recordó sobre la etapa previa a la crisis del 2001 en Argentina. «Acá tengo un hermano quien me convenció de venir a probar aventura y aquí estoy. No me quejo», contó. El recorrido laboral del voluntario de 56 años fue variado a través de los años: «He sido mudanzero, luego camionero y he tenido una empresa propia que no salió bien. He repartido prensa y desde 2018 estoy en el mundo de la logística. Soy coordinador y jefe de turno».
A pesar de la distancia, Gabriel siempre buscó mantener vivo su vínculo con la Argentina. El automovilismo apareció como una de las formas de sentirse cerca de su país. Con el tiempo, dicho fanatismo lo llevó a convertirse en comisario deportivo: «Yo creo que los argentinos, si hay dos cosas que nos gustan, es el fútbol y el motor. Después el asado y el mate, por supuesto (risas). Entonces, fue una forma de estar cerca. Oler gasolina, a frenos, a embrague, oír ruido». El camino dentro del automovilismo comenzó en el Autódromo de Jarama, escenario del último Gran Premio de España disputado en Madrid en 1981. «Vi la oportunidad, creo que fue en un artículo o una película, no recuerdo bien, y descubrí que el Jarama Race hacía una formación para comisarios deportivos y ahí empecé», detalla.
Los comisarios deportivos en pista, también conocidos como marshalls, cumplen una función vital en las competencias. Son veedores que asisten de manera directa a la Dirección de Carrera, que analiza las distintas situaciones desde el Control de Carrera para determinar eventuales sanciones. Andrijciw sumó experiencias en diversas categorías hasta alcanzar una oportunidad que parecía difícil de imaginar cuando inició su recorrido. «Como comisario empecé hace dos años en el Jarama Race con sus competencias y formándome con ellos. He estado en todo: en carrera de camiones, Moto GP, Superbike, Fórmula E, carreras menores o autocross y varias más y ahora Fórmula 1», señala.
El salto a la Fórmula 1 llegó este fin de semana, cuando fue convocado para trabajar en el Gran Premio de España. «Salió la chance de trabajar para el GP de Fórmula 1 y ellos colaboraron. Entonces nos convocaron». Durante los tres días, tuvo que intervenir en distintos incidentes, incluido el accidente de Arvid Lindblad durante el viernes y el de Lewis Hamilton el sábado. El domingo, sin embargo, le tocó una situación especial con un compatriota. «He debutado a lo grande. Me tocó ser jefe de puesto. El viernes ayudé a sacar el coche accidentado de Lindland, ayer el de Hamilton y hoy me tocó el coche con Colapinto. Una locura», destacó.
El trabajo de los comisarios durante el Gran Premio es voluntario. Andrijciw explicó que reciben una compensación destinada a cubrir gastos básicos, aunque la motivación principal pasa por la posibilidad de vivir desde adentro una carrera de Fórmula 1 y tener una ubicación privilegiada para observar a los monoplazas. «Te dan un dinero, pero que es para pagar el sándwich y la nafta, nadie se mete aquí por el dinero. Son muchas horas y lo importante es poder venir acá y disfrutar. Los autos de Fórmula 1 me pasaban a un metro, ¿dónde, dónde puedes ver eso? Aunque pagues la entrada más cara en el circuito, nadie está en mejor posición que yo para verlos».
En medio de dicha experiencia apareció la posibilidad de tener un contacto con Colapinto. Gabriel llevó una bandera argentina al flamante circuito de Madring, aunque su intención inicial era mucho más sencilla que entregársela al piloto. «Cuando vine aquí, era una posibilidad. La idea no era darle la bandera, sino que me levantara la manito y que me saludara. Yo quería solamente que me viera como una persona que vivía afuera hace mucho tiempo y lo único que viera una muestra de cariño. Obviamente, a esa persona no le puedes ayudar. Yo no tengo nada para darle, no puedo hacer nada, pero al menos que viera que donde vaya, siempre va a tener a alguien que se ilusione, que lo apoya, aunque sea sentimentalmente», confiesa.
La detención de Colapinto sorprendió a Andrijciw. «Dije, ‘bueno, yo voy a sacar la bandera y con que me salude ya estoy en la gloria», explicó. Sin embargo, la vuelta de honor tomó un rumbo distinto al que había imaginado: «Yo estaba en la primera en la ventanita donde justo donde salen de La Monumental, en la primera frenada, pero era muy difícil que me viera y me fui al final de mi sector. Yo lo había visto que cuando pasaban miraban a la grada y no a nosotros, pero él logró verme. A los dos metros, paró y me pidió la bandera. Ni en una película soñaba esto».
La bandera que terminó en manos de Colapinto tampoco era una bandera cualquiera para Gabriel. La había llevado desde la Argentina después de un viaje realizado en 2011 y era la única que tenía. Después de tantos años fuera del país, encontró un destino que consideró perfecto para ella. «La trajimos de Argentina luego de un viaje en 2011 y era la única que tenía. Pero es original de allá (Argentina), me da igual. Está en el mejor sitio, esa bandera cumplió su cometido».
Después de la carrera llegó un reconocimiento inesperado. Colapinto publicó una foto de Gabriel en sus redes sociales y le agradeció por el gesto. «El ídolo que me dio la bandera. Gracias, crack», escribió el piloto argentino. Dicho breve encuentro fue el único contacto entre ambos durante el fin de semana, Andrijciw entendía las exigencias de un Gran Premio y sus propios horarios como comisario: «Era imposible. Los horarios que yo tengo no coincidan con él y no iba a ponerme a molestarlo a las ocho o nueve de la noche para que me haga un autógrafo».
Después de 26 años en España, el vínculo de Andrijciw con la Argentina encontró una escena que difícilmente pueda olvidar. Gabriel reconoce incluso cierta incomodidad ante la atención que recibió después del Gran Premio, pero también sabe que aquel gesto de cariño terminó convertido en un recuerdo único: «Tengo vergüenza porque no estoy preparado para hablar con los medios y simplemente soy un comisario deportivo que quiso saludar a Franco». Esta vez, sin embargo, no fue un simple saludo. Fue el encuentro entre dos argentinos a miles de kilómetros de su país, con una bandera nacional sobre un Fórmula 1.






