ITALIA Y LA LÓGICA DE MERCEDES

Las razones por las cuales del equipo manda al fondo de la grilla al líder del campeonato y casi que lo priva de una victoria delante de su público.

Transcurrieron sesenta años desde la última victoria de un piloto italiano en el Grand Prix de su país. Desde 1966, cuando triunfó Ludovico Scarfiotti en Monza con una Ferrari 312, que un piloto peninsular no gana esa carrera.

Este año las chances de que esa casi interminable racha se cortara, al fin, parecían más firmes que nunca; en definitiva, después de ganar seis Grands Prix en el año, Kimi Antonelli podía vengar tantos sueños perdidos en todo este tiempo. Justo en la primera competencia que disputará con 20 años, recién cumplidos.

Sin embargo, esas posibilidades se angostan en exceso, por no decir que se esfuman completamente, dada la decisión de Mercedes de dotar al líder del torneo de un nuevo motor M17 para contar con un impulsor fresco en la parte decisiva del torneo.

La falta de confiabilidad de la batería, el punto débil del M17 en la mitad inicial del torneo, obligó a Antonelli tanto como a su compañero George Russell a utilizar ya cuatro unidades de potencia distintas en lo que va de la temporada. La quinta, una completamente nueva, viene a cambio de 20 posiciones de penalidad en la grilla de partida.

Es decir, Antonelli largará desde el fondo.

La decisión reviste lógica si el M17 incorporase las mejoras previstas por la circular ADUO I, que determinó que el RedBull/Ford es el motor más potente del arranque del campeonato, algo que todavía Laurent Mekies, el Team Principal de Red Bull, disputa.

Pero parece que no es así. Según fuentes en Italia, el nuevo M17 es apenas un motor fresco, sin novedades. Eso, mientras Ferrari introduce en Monza la segunda versión mejorada de su motor 067/6, tras la primera aparecida en Spa-Francorchamps.

Los expertos en estrategia entienden que posiciones de penalidad en una grilla causan menos daño en Monza, un circuito de 245/250 km/h de promedio, que en un trazado más sinuoso como el venidero en Madrid o, inclusive, el callejero veloz de Baku.

Antonelli tendrá, en la largada, un tráfico de 15 coches hasta encontrar a los más rezagados de los equipos de punta. ¿Cuánto le puede costar esa remontada? Si la termina, puede ser que aquellos autos de punta ya sean inalcanzables. El año pasado no hubo una sola neutralización de la carrera en Monza que pudiera ayudar a quien pretendiese recuperar.

Mercedes tiene en cuenta dos evidencias: Ferrari es más candidato que nunca en Monza, con la posibilidad de tener 15 HP más en su motor; y la gestión eléctrica del M17 es superior a la de sus rivales. Eso en Monza, que demanda tanta gestión de energía, puede resultar crucial.

Antes que confiar en un avance de Antonelli hacia posiciones de punta, no imposible pero difícil, prefieren hacer el cambio este fin de semana para sacar una ventaja de cara a las carreras futuras, acaso en la convicción (y ese es un gran interrogante) de que Ferrari es realmente el candidato en Monza y, entonces, el sueño de la victoria de un italiano en Italia no tiene asidero real. Son especulaciones.

“Para nosotros, Monza comienza con un desafío”, señala Toto Wolff. “Kimi recibirá una penalización en la unidad de potencia. Es decepcionante para él y para los aficionados que quieren verlo luchar desde la cabeza en su carrera de casa, pero nuestro deporte no premia el sentimentalismo», asegura.

«Cuando se toman decisiones que benefician la campaña del campeonato, a veces se paga un precio a corto plazo. El objetivo ahora es sencillo: recuperar el mayor número de posiciones posible y maximizar los puntos», agregó.

Mientras tanto, en el historial siguen figurando, desde Scarfiotti, los triunfos de Clay Regazzoni o Mario Andretti, por adopción o nativos, como consuelo.

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