Fernando Alonso se mostró frustrado luego de abandonar en la vuelta 37 su Gran Premio de casa. El español describió una serie de problemas que afectaron su fin de semana, como los inconvenientes mecánicos y la falta de competitividad que continúa condicionando sus resultados.
El bicampeón del mundo explicó el incidente que lo obligó a detener el monoplaza y pensó que inicialmente se trataba de una falla eléctrica importante. «El ingeniero me dijo por radio que parara el coche y saltara, así que pensé que era un problema de batería porque así es como se supone que debes salir del coche. Cambiamos algunas piezas antes de la carrera, así que probablemente también tendremos que reiniciar desde el pit lane en Austria», dijo el asturiano.
«Pero así son las cosas; estamos teniendo problemas con el rendimiento, pero también con la fiabilidad, que aún no está del todo garantizada. Todavía tenemos muchos problemas», agregó.
A pesar de las dificultades, el español aseguró que dentro del equipo continúan trabajando para revertir la situación. «El punto que conseguimos en Mónaco demostró que no nos rendiremos, aunque estemos al final de la parrilla. Tenemos mayores expectativas para la segunda mitad del año, con mejoras que deberían hacernos un poco más competitivos, pero necesitamos ver resultados».
«En algún momento, tenemos que comprobar que algunas mejoras hacen que el coche sea más rápido; esto no siempre fue así en los últimos años. Tenemos que demostrar algo con las mejoras de este año y entonces, con suerte, las cosas mejorarán».
A pesar de esto, el panorama a corto plazo no parece ser alentador. Alonso fue contundente al referirse al desarrollo del monoplaza y dejó en claro que no se esperan novedades técnicas significativas en las próximas competencias. «Será lo mismo para las próximas cinco carreras, no habrá actualizaciones en el coche».





