A veces las buenas noticias llegan antes de lo esperado. No ocurre siempre, pero de vez en cuando se dan estas situaciones en los distintos ámbitos de la vida.
Adelantada en unos meses, recibieron los brasileños la buena nueva de saber que Gabriel Bortoleto no será el único compatriota en la grilla del Campeonato Mundial de Fórmula 1. Ahora también estará Rafael Câmara, un joven nacido en Recife el 5 de octubre de 2005, cuyo debut en el equipo Haas ya estaba previsto para la temporada 2027, pero se adelantó ante el abrupto despido del francés Esteban Ocon.
Para mayor satisfacción de los brasileños, esta feliz situación se dará en “casa”, o sea, en el Gran Premio de San Pablo, nueva denominación del Gran Premio de Brasil, a disputarse el fin de semana en el Autódromo de Interlagos.
Valen estas dos circunstancias favorables (adelanto y escenario) para compensar la espera de una década que tuvieron nuestro vecinos para ver dos compatriotas en la misma carrera de Fórmula 1. No ocurría desde el 27 de noviembre de 2016, en Abu Dhabi, en el Gran Premio que vio llegar noveno a Felipe Massa con el Williams y decimosexto a Felipe Nasr, sobre un Sauber.
Lejos había quedado por entonces aquella masiva presencia brasileña en su primer Gran Premio puntuable en 1973. Hubo nada menos que cuatro (Emerson Fittipaldi, Carlos Pace, Wilson Fittipaldi y Luis Pereira Bueno) en esos primeros tiempos de Brasil en la Fórmula 1, que fueron el impulso para que, con varias camadas de pilotos, Brasil se asegurará la continuidad de presencia en el Mundial hasta 2017. Allí se abrió un paréntesis que recién cerró en 2025 con la llegada de Bortoleto.
Sobresalen de ese grupo campeones como Emerson Fittipaldi, Nelson Piquet, Ayrton Senna y otros que anduvieron cerca como Felipe Massa y Rubens Barrichello. Incluso en esa continuidad, hubo casos que se prolongaron en generaciones, como ocurrió con los Fittipaldi (con su hijo y sobrino), Piquet (hijo) y Senna (sobrino).
Asimismo, esa extensa continuidad motivó que en varios años en una misma temporada hubiese más de un piloto brasileño capturando atenciones de sus compatriotas. Pasó con Emerson, contemporáneo de Pace en los 70; con Piquet, enconado rival de Senna en los 80 y principios de los 90; y más recientemente con Barrichello y Massa.
Desde el fin de semana esas expectativas se trasladarán a Bortoleto y el debutante Cámara. No es lo mismo, pero es algo para recomenzar. 





