Como ingeniero de pista, sacó campeón a Jenson Button en 2009, cuando la escuadra era BrawnGP. Comprada por Mercedes, pasó a trabajar con Michael Schumacher. Luego, fue el ingeniero de Lewis Hamilton en la larga campaña de éxitos de 2014 a 2020, con seis títulos, y ahora le tocó llevar a Andrea Kimi Antonelli a la puesta a punto ideal para ganar el campeonato de 2026.
Peter Bonnington, popularmente conocido como Bono, se hizo famoso desde esa posición y, ahora que logró el éxito con «el Harry Potter de Bologna», como lo llama el periodista italiano Leo Turrini, está capacitado para analizar su evolución.
«No quiero llevarme todo el crédito», asegura. «Por supuesto, ha sido un viaje realmente largo, pero hubo tantas personas involucradas en esto, que solo soy parte de este capítulo. No es sólo mérito mío».
Para Bonnington, fue una «experiencia realmente buena poder tomar a un talento joven y moldearlo de la manera que quieres». Era la primera vez que trabajaba con alguien tan joven: en 2009, Button llevaba casi una década en la F-1.
No tiene dudas de que la estrella de su piloto perdurará mucho tiempo. «Es el próximo talento generacional. Siempre creí en la regla de las 10.000 horas. Estaba convencido de que era así. Y luego experimenté la grandeza y entonces me di cuenta de que el talento es algo real: es un extra de dos décimas que simplemente no puedes aprender dando vueltas y vueltas y vueltas. Lewis lo tenía, y Michael lo tenía. Kimi lo tiene…»
Según el inglés, Antonelli «es una esponja y ha podido absorber toda la información. Realmente lo hizo. Ese primer año (2025) fue solo un año de aprendizaje y este ha sido un año de ejecución».
Sorprende al revelar cuándo vio que podía ser campeón mundial: «Creo que un diamante en bruto es exactamente la cosa que vi. Fue cuando lo probamos en un TPC (coche de temporada anterior), en 2024. Pero era muy en bruto. Me dije, ‘va a necesitar mucho trabajo’. No pensé que sería tan rápido. Pensé que nos tomaría unos años, teniendo un gran compañero de equipo como George, un piloto tan fuerte. Este año tuvo algunas algunas actuaciones excepcionales y fue justo cuando estábamos entrando en la parte europea que pensé, ‘bueno, tal vez, pero mantengamos un bajo perfil y solo sigamos adelante’».
Desde su posición de trabajo, el ingeniero pudo palpar la tensión que sentía Antonelli ante la definición. Su jefe, Toto Wolff, contó la conversación que tuvo con el piloto el sábado en México. «Kimi dijo que realmente le era difícil lidiar con el hecho de que la gente lo felicita por un campeonato cuando solo era viernes o sábado. Su padre y yo, sin saberlo, le dijimos lo mismo. ‘No es diferente a la definición de un campeonato de karting. Es la misma presión’. ‘No, no es lo mismo’, repuso Kimi. Yo dije: ‘de niño, seguro sentiste la misma presión que sientes ahora. No es diferente. Estás conduciendo un coche. Solo conduce como conduce Kimi. Y entonces todo va a suceder’. Se levantó y estaba más feliz».
Para Bonnington, «el gran cambio fue obviamente Austin (Estados Unidos). Fue una conducción tan dominante… Esa fue una conducción de verdadero campeón. Y fue solo en ese punto donde empezamos a permitirnos pensar que tal vez esto estaba en marcha. La gente decía, ‘en tres carreras, en cuatro carreras’, pero no nos permitíamos creerlo porque solo nos enfocamos en una carrera a la vez. Sino, todo puede hacerse m… muy fácilmente”».
A lo largo de ese proceso, el ingeniero de 51 años tuvo que bancarse las bromas, algunas pesadas, de Antonelli, que es muy afecto a ese tipo de pasatiempos. «Soy un tipo para el castigo aparte con las bromas, aguanté las pistolas de agua», explicó a Sky Sports.





