A propósito de los 45 años que se han cumplido del último triunfo de un piloto argentino en el Campeonato Mundial de Fórmula 1, vale señalar que, si bien no representa algo para celebrar, tampoco es para dramatizar, más allá que sea un lunar en pergaminos que conocieron épocas exitosas con Juan Manuel Fangio, Froilán González y Carlos Alberto Reutemann.
Entre los 23 países que tuvieron al menos un ganador en los Grandes Premios puntuables, Argentina ocupa el sexto lugar en la lista de quienes tienen más lejana la imagen de un compatriota ganador en la Fórmula 1. Una imagen que nos traslada el 17 de mayo de 1981. O sea, 45 años atrás, al caótico Gran Premio de Bélgica, disputado en el circuito de Zolder y que Lole ganó sobre el Williams.
Paradójicamente, y pese que le permitió ampliar su ventaja en el campeonato, fue un triunfo triste, como lo muestra la archiconocida foto del podio con el gesto de tristeza de Reutemann. Es que todavía pesaba en su mente el recuerdo del mecánico de Osella atropellado en entrenamientos por el Williams del santafesino y que falleció pocas horas después.
También esa imagen representó el anticipo de un tiempo triste y gris para Argentina en la Fórmula 1, que todavía se prolonga. Es que, desde entonces, se acabaron los triunfos argentinos en el Mundial. ¿Quién podía imaginarlo en esos momentos de euforia, que parecía más cerca que nunca la coronación de Lole?
Como en todos los otros aspectos de la vida, hay casos peores. Por ejemplo, el de Nueva Zelanda, que no festeja el triunfo de un compatriota en el mundial desde el 13 de enero de 1974, en que Denny Hulme ganó aquel ingratamente recordado Gran Premio de la República Argentina ante el quedo final de Reutemann. Pasó desde entonces más de medio siglo, mucho tiempo por encima que Nueva Zelanda no haya portado muchos pilotos a la Máxima como posibles sucesores de Hulme.
También hace varias décadas que no se ve a un sueco y un estadounidense en el escalón más alto del podio. Concretamente, casi 48 años, que son los que transcurrieron desde que, con un intervalo de dos semanas, 13 y 27 de agosto de 1978, en Austria y Holanda, Ronnie Peterson y Mario Andretti entregasen, con sendos triunfos, los últimos destellos de gloria de los Lotus de Colin Chapman.
Un poco menor es la espera de los suizos y sudafricanos por escuchar los acordes de sus himnos nacionales en los festejos de las coronaciones de los vencedores. Ambos aguardan desde 1979. Los helvéticos, desde el 14 de julio en Silverstone, con el primer éxito de Williams con Clay Regazzoni al volante. El 9 de septiembre, en Monza, sobre una Ferrari, Jody Scheckter le dio a los sudafricanos su único título mundial y su última victoria.
Entre esos países que añoran victorias lejanas, Nueva Zelanda y Argentina son los únicos que, con las presencias de Liam Lawson y Franco Colapinto, tienen chances de terminar con esa sequía. Chances mínimas, pero chances al fin.





