Aitken y 155 más: la única vez, a cara o cruz (Última parte)

Para finalizar con la serie de competidores que sólo corrieron un GP en la Fórmula 1, bien vale traer del arcón de los recuerdos a nombres que quedaron en la memoria colectiva por su posterior lucimiento en otras áreas, o a ilustres desconocidos cuyo día de gloria estuvo emparentado con alguna particular situación. Aquí está ese grupo de “notables”.

No todos esos fugaces pasos de los hombres en la Fórmula 1 fueron protagonizados por personajes ignotos o que pasaron rápidamente al olvido. Entre quienes alguna vez condujeron una máquina en un Grand Prix puntuable para nunca más repetir esa experiencia, se contó un entusiasta de 38 años llamado Jean Lucas, francés él, que no pudo terminar el GP italiano de 1955 por la rotura del motor de su Gordini. Lucas cobraría relieve al poco tiempo, cuando se dedicó al periodismo y, en sociedad con el ilustre Gerard Crombac, puso en marcha la revista especializada Sport Auto, fuente de consulta ineludible de varias generaciones que deseaban informarse sobre el automovilismo deportivo. Más acá en el tiempo, en Bélgica ’74 participó Gerard Larrousse -compatriota de Lucas- y desertó al pinchar un neumático de su Brabham, pero su obra mayor vendría a posteriori, cuando se convirtió en un hombre fuerte del rally, que también tuvo su propia escuadra en la máxima categoría en los ’90. El equipo, que llevaba su apellido, logró finalizar 10° en el Mundial de Constructores de 1993. Más allá de ello, Larrousse siempre fue un técnico muy respetado y permanente fuente de consulta de los jóvenes ingenieros de pista. Otros célebres apellidos que sólo corrieron una prueba fueron los del italiano Nello Pagani, múltiple campeón de motociclismo, que sobre una Maserati terminó 7° en Suiza ’50; el de Bobby Unser, descendiente de una familia involucrada en cuanta categoría norteamericana se nombre (participó con un BRM en Watkins Glen ’68), y el de Bob Drake, quien en el GP de los Estados Unidos de 1960 puso en la pista la última Maserati 250 cuando ya eran otras marcas la que dominaban la escena. 

Al margen de todos ellos, quedan algunas “pastillas” sueltas de otros nombres menos conocidos. Por ejemplo, los del inglés John Barber y el italiano Lamberto Leoni. ¿En qué coinciden sus breves campañas? En que aún siendo europeos, disputaron su única carrera en la Argentina. El primero lo hizo en 1953 con un Cooper que concluyó 8°, mientras que Leoni -proveniente de la competitiva F2 Europea- participó en 1978 sin demasiada fortuna a bordo de un modesto Ensign. Poca suerte tuvo también el galo José Dolhem, medio hermano de Didier Pironi, que el día que finalmente pudo correr en la F1 en EE.UU. ’74, tuvo que retirarse en el 25° giro, por orden de su escuadra (Surtees), en señal de duelo: en la vuelta 9, su coequipier Helmuth Koinigg había sufrido un accidente mortal. Erróneamente, varias estadísticas incluyen con un solo GP a dos pilotos alemanes: Bernard Nacke en Alemania ’52 y Guenther Bechem en Alemania ’53; en realidad, ninguno de los dos debería figurar, ya que se trata de la misma persona. Bechem (su real apellido) se inscribió en la primera de las pruebas con el seudónimo “Bernard Nacke” para que su familia no se enterara por entonces que había decidido darle vía libre a su pasión velocista. Cerramos el informe diciendo que por muy poco esta lista no contiene a una más que relevante personalidad del mundo motor: Bernard Charles Ecclestone. El gran “Bernie”, en su único intento por tomar parte de un GP (Mónaco ’58) no pudo pasar el corte clasificatorio. Después, eligió el camino de la dirección deportiva y la política dirigencial dentro de la Fórmula 1, las que, sin duda alguna, le dieron más satisfacciones que con el casco puesto…

Aitken y 155 más: la única vez, a cara o cruz (Parte 3)

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