Fernando Alonso ya había lanzado la advertencia días atrás. «La Fórmula 1 puede pasar vergüenza en Spa por la utilización de la energía eléctrica con los nuevos autos», disparó el piloto español como preocupante pronóstico frente a la exigencia que enfrentaba la categoría en el veloz circuito belga.
No fue para tanto, pero no faltaron los problemas y sobraron las críticas de la prensa, ex pilotos y pilotos.«No quieren mostrar la caída de la velocidad», cuestionó el alemán Timo Glock, que pasó por el desaparecido equipo Toyota de F1, mientras que los comentaristas de Sky Deutschland señalaron que las cámaras a bordo cortaban repentinamente la visualización antes del final de la recta de Kemmel, donde los gráficos de velocidad estaban prácticamente ausentes.
No tardó en llegar la respuesta de la Fórmula 1. Se dio con declaraciones de sus principales responsables en Auto Motor und Sport, señalando que no hubo ninguna agenda política detrás de la decisión televisiva y que, además, no se estaba ocultando ninguna información, y que todas las imágenes grabadas a bordo siguen estando disponibles en su totalidad.
Duras, en cambio, resultaron las opiniones de quienes verdaderamente padecieron los problemas con las recargas de energía: los pilotos. «En Blanchimont, la velocidad caía en picada de 320 km/h a 270 km/h porque la batería está agotada», se quejó el campeón mundial Lando Norris, mientras que Liam Lawson explicó así la agresividad con la que los conductores tienen que gestionar su energía: «Después de Eau Rouge, la energía prácticamente desaparece, y luego tenemos que recargar entre la T5 y la T8, entre la T9 y la T10, y entre la T11 y la T12. Fue la peor sensación de la temporada hasta ahora; incluso Silverstone fue mejor».
El meritorio tercer puesto no atenuó los cuestionamientos de Max Verstappen, un reconocido crítico del nuevo reglamento. «Durante la mayor parte del segundo sector, sólo se corre con el motor. Esto quiere decir que es correr con 450, 500 caballos de fuerza, algo así, que es más o menos lo que tiene un coche de Fórmula 3, pero con la carga aerodinámica de un F1. Así que, cómo es posible imaginar, no es muy emocionante conducir de esa manera», dijo el neerlandés en su detallada queja.
Tampoco Oliver Bearman quedó muy entusiasmado con lo que vivió en el Gran Premio de Bélgica. «En modo carrera, fue increíblemente aburrido. No resultó para nada divertido correr con estos autos en un circuito tan rápido como Spa. Por eso estoy deseando que llegue un circuito más lento, como Budapest…», disparó ansioso el piloto inglés.






