Los duros golpes suelen provocar reacciones. Y el resultado del Gran Premio de Bélgica indudablemente fue un durísimo golpe para las aspiraciones de George Russell. Su abandono, sumado al triunfo de su compañero Kimi Antonelli, conformaron el peor escenario para sus aspiraciones a luchar por el título mundial.
Esas aspiraciones habían renacido tras su triunfo en Austria y el segundo lugar en Gran Bretaña, y le posibilitaron reducir a 25 unidades la diferencia con Antonelli. El «desastre» de Spa estiró esa diferencia al doble, es decir 50 puntos (204 a 159), y, encima, entre ambos se filtró, con sus 158, nada menos que Lewis Hamilton.
Frente a esta situación, y viendo que el campeonato avanza, George se puso firme y le hizo un fuerte reclamo al equipo Mercedes Benz: «Sólo pido una cosa: tener el mismo auto que Kimi. No necesito nada más, sólo quiero la misma atención en mi auto», dice y repite el inglés en una proclama que ya tuvo su anticipo en la anterior carrera de Silverstone, cuando se quejó que su Mercedes era más lento que el de Antonelli.
También Russell no ahorró críticas por lo padecido en Spa, donde no pasó de la vuelta inicial tras un toque con Hamilton que lo mandó por fuera de la pista. Sin embargo, George no culpó a su compatriota y descargó su bronca contra la batería. «De pronto perdí potencia eléctrica en la subida desde Eau Rouge. En la recta cuesta arriba, mi batería estaba completamente descargada y era más lento que un coche de Fórmula 2 .No debería haber estado en esa situación, fue muy peligrosa», recordó, sin ocultar su indignación.
«Bienvenido a la Fórmula 1 versión 2026. Es una jungla, a veces les toca perder a unos, otras les toca perder a otros», le respondió Max Verstappen a Russell. Más dura fue la opinión de Toto Wolff. Inicialmente, el director del equipo Mercedes Benz admitió las responsabilidades de su parte al revelar que «tuvimos un problema de software desde el principio con todos los motores Mercedes. Algunos se vieron más afectados que otros. Necesitamos controlar esto. Eso es culpa nuestra al cien por cien». Sin embargo, Toto no se quedó con toda la culpa y le tiró buena parte a Russell.
«El cincuenta por ciento de las fallas se originaron probablemente en la unidad de potencia que no estaba como debía estar, pero la otra mitad probablemente se debió al trabajo del piloto», larga Wolff sin anestesia antes de destacar que «George todavía necesita mejorar unas décimas. Ya ha recuperado bastante tiempo, pero aún pierde alrededor de dos o dos décimas y media en algunas curvas. Todavía le cuesta encontrar un lenguaje común con el auto».
¿Le costará a Wolff encontrar el lenguaje del pedido de Russell?





