Por primera vez, Charles Leclerc perdió con su compañero de equipo en una Q3 en Mónaco. Un día más tarde, la saga de los frenos de la Ferrari nº 16 eclipsó la verdadera evidencia de lo sucedido en el Grand Prix del Principado: el equipo Mercedes no fue derrotado allí por el coche italiano tal como se preveía. Y ahora, que la temporada europea avanza a toda marcha, la pregunta cobra nuevo vigor: ¿quién le quita el invicto a las Flechas de Plata?
Los seis Grands Prix disputados no han dado un resultado distinto: siempre un Mercedes adelante. Kimi Antonelli lleva cinco triunfos consecutivos y se mantiene en una racha positiva que parece difícil desmontar.
Las claves de sus últimos dos triunfos en Canadá y Mónaco están en su capacidad para trasladar velocidad en las curvas lentas, frenando más adentro que sus rivales y acelerando antes. Como en Miami, llegó a sacarle cuatro décimas de segundo en su vuelta rápida a su compañero George Russell.
Al inglés se lo percibe sin respuestas para lidiar con la dinámica de su compañero. Pero aún si consiguiera respuestas, lo que acaso pueda llegar en pistas más rápidas, Mercedes continuaría su racha de triunfos.
La frustración de Ferrari en Mónaco deja escaso margen para encontrar rivales capaces de someter a los coches de Brackley. El déficit de potencia del impulsor italiano podía disimularse en las calles monegascas, pero quedará expuesto en lo que viene, con circuitos de más de 200 km/h de promedio.
Con sus frenos híbridos, discos de Carbone Industries, sistema Brembo, Lewis Hamilton trepó al lugar de escolta de Antonelli en el torneo, y podría volverse un candidato al triunfo si en algún Grand Prix se complica el panorama del italiano. Pero solo en ese caso: “el auto es bueno, pero necesitamos más downforce en realidad. Necesitamos diez meses para alcanzar a Mercedes”, señaló el siete veces campeón después de subir al podio en Montecarlo.
En realidad, quien aparece como gran candidato a poder derrotar a las Flechas de Plata es Max Verstappen. Su RB21, que arrancó muy pesado el año, mejoró mucho en las dos últimas carreras; según fuentes del equipo, un retoque en la dirección asistida del coche le cayó muy bien al estilo del neerlandés, que reclama siempre un tren delantero muy fuerte.
Las 43 milésimas que lo postergaron en la Q3 de Mónaco mostraron lo cerca que está ahora de los líderes; la rotura del motor en la vuelta previa impidió comprobar qué tan próximo está en el transcurso de un Grand Prix. Pero vuelve al escenario en el que, diez años atrás, consiguió su primer triunfo, después de que, precisamente, los dos Mercedes se autoeliminaran en el primer giro.
¿Podría ser McLaren el verdugo? Lando Norris les sacó el Sprint de Miami, cuando el MCL40 mostró upgrades que funcionaron. Pero en Mónaco los coches papaya se vieron deslucidos, sin poder dotar a sus neumáticos de la temperatura ideal de trabajo, y la diferencia rondó el segundo.
Norris sufrió su segundo abandono consecutivo: así no se puede vencer a los Mercedes. Pero la de Barcelona es una pista de mayor abrasión y es probable que el drama de Mónaco no se repita y la diferencia no sea tan grande.
Claro que eso no asegura nada. La sensación es que Mercedes será derrotado solo cuando cometan errores decisivos. Russell rompió su batería en Canadá como consecuencia de pasar violentamente por encima de un piano para evitar que Antonelli lo superara; en Mónaco hubo errores de ejecución en el pit-stop del inglés que derivaron en más penalizaciones.
“El trabajo no está terminado”, señaló el líder del torneo al bajarse del podio. “Todavía falta mucho y tenemos que seguir empujando, levantando la vara. El objetivo es mantener el rendimiento de esta forma”.
¿A Mercedes solo lo vence Mercedes en 2026?





