El piloto italiano superó otros 26 coches, tras haber partido desde la 19a posición, llegado a la punta en el giro 18 de 53, cambiar las cubiertas en la vuelta 28 para caer al sexto lugar, y retomar la vanguardia a tres giros del final, pero no faltaron argumentos esgrimidos como atenuantes para minimizar el logro.
Desde que es sencillo ganar con el mejor coche a disposición a que el equipo lo favoreció con la estrategia, los argumentos a veces rozaron el ridículo, como el del periodista inglés Ben Anderson, que relativizó la remontada de Antonelli argumentando que fue desde la 12a posición en que tomó parte del relanzamiento tras el fuerte despiste de Charles Leclerc, y no desde el 19° lugar.
El Mercedes W17 n° 12 disponía de un motor fresco en Monza, desde ya; esa planta impulsora W17 posee la mejor gestión de la fase híbrida en la grilla. ¿Era el mejor coche? Seguro. Pero como decía Juan Manuel Fangio, los buenos equipos buscan siempre a los grandes pilotos para darle sus mejores autos.
Eso sucedió siempre. ¿Solo ahora es cuestionable? ¿El argumento no valía cuando era Lewis Hamilton el que lo ganaba todo con el Mercedes?
2026 Italian race winner meets the 1954 Italian race winning car 🤝😮💨 pic.twitter.com/cKmKXuNaD4
— Mercedes-AMG PETRONAS F1 Team (@MercedesAMGF1) September 8, 2026
Se cuestiona que ante el VSC disparado por el abandono de Lance Stroll, Mercedes haya detenido solo a Antonelli para el cambio de cubiertas, dejando a su compañero George Russell inerme en la punta. Un análisis detallado muestra que esa era la opción más favorable para el inglés.
En efecto: la detención de Antonelli, en régimen de neutralización, lo retrasó 24 segundos. Tenía gomas nuevas de compuesto medio que había reservado durante las prácticas, sabiendo desde el primer momento que largaría desde atrás.
Russell no disponía de un juego similar. Habría tenido que calzar medias usadas, con lo cual la desventaja se habría mantenido. Peor: esa parada habría sido un Double Stack, con lo que Antonelli habría vuelto a la pista apenas cuatro o cinco segundos detrás del inglés.
Como se ve, el argumento no es válido, pero no dejó de utilizarse esta semana.
Si Antonelli no se benefició particularmente de esa parada, la bandera roja lo perjudicó en cierta forma, porque se vio obligado a dejar de usar los neumáticos duros con los que había largado, intentando quedarse en pista la mayor cantidad posible de vueltas, para ser el último en detenerse.
Desde la vuelta 3 debió correr con las gomas medias, que lo obligaban a una parada, que el resto de sus rivales, calzados ya con cubiertas duras,no necesitaban hacer: Norris, Piastri, Hamilton, Gasly, Lindblad o Colapinto, por ejemplo, completaron la carrera con ese mismo juego. También Russell, el presunto perjudicado.
También se relativizó la clase de sobrepasos que realizó el italiano, en plena recta, con escaso grado de dificultad. En general, todas esas maniobras se hacen de esa manera; pero nada se dijo de la calidad del italiano para no cometer un solo error en el tráfico, viniendo desde el fondo del pelotón, sin un solo toque, sin poner nunca en riesgo la integridad del alerón delantero, sin bloqueos ni ruedas en el pasto, como si en lugar de 20 años y solo 37 Grands Prix tuviera 40 y más de 400 carreras…
Un par de observaciones para el final: “su compañero Russell quizás ahora haya entendido definitivamente con quién se enfrenta”, señaló el periodista italiano Leo Turrini. “Fue una de las grandes performances de todos los tiempos, de parte de un piloto que ya es grande”, sentenció el inglés Mark Hughes.





