Siempre dan para las más diversas interpretaciones las compras directas o indirectas de un equipo de Fórmula 1 sobre otro, con ambos en plena actividad.
Sin que haya existido una compra directa, está claro que desde hace unos años Red Bull tiene una escudería subsidiaria. Tras la compra de Minardi, primero fue Toro Rosso, luego Alpha Tauri y, desde hace un par de años, para acentuar esa relación, tomó el nombre de Racing Bulls.
La historia puede repetirse en un futuro cercano. Así se deduce ante las crecientes versiones que dan cuenta de la idea de Mercedes Benz, impulsada por Toto Wolff, director deportivo del equipo de Fórmula 1, de comprar al equipo Alpine o, al menos, tener una participación del 24%. el porcentaje accionario actualmente en poder del grupo estadounidense Otto Capital.
Esta posibilidad no es bien vista por varios equipos. Y la indignación mayor está en McLaren, con su director general Zak Brown como el principal vocero. Al igual que varios colegas, Brown ve en esta posible operación comercial la intención de Mercedes de contar, dentro del actual plantel de la Fórmula 1, con un equipo Junior que funcione en favor de sus intereses. Desde este año, la única relación Mercedes Benz-Alpine está en la provisión de motores. «Esta continuidad es lo que podemos seguir aceptando como límite», dice Brown.
«Siempre me he opuesto a la doble propiedad, aunque año atrás aceptamos lo de Red Bull con Toro Rosso. De permitirse ahora lo que quiere Mercedes sería un riesgo muy grande que comprometería la integridad deportiva y el juego limpio. Esto alejaría de la F1 a los aficionados, quienes percibirían que no existen equipos independientes», señala y advierte Brown, que pone ejemplos:
«En 2004, cuando corría para Alpha Tauri, Daniel Ricciardo nos robó el punto del récord de vuelta, que era importante en la lucha que teníamos con Red Bull. Hemos visto infracciones de propiedad intelectual en los conductos de freno del Racing Point cuando ese coche era completamente similar al Mercedes Benz y también a empleados pasar de un equipo a otro de la noche a la mañana, como ocurrió con Ferrari y Haas».
Brown resume sus quejas al asegurar que «lo que quiere hacer Mercedes con Alpine es una ventaja injusta, no sólo en lo deportivo sino también en lo financiero. Por eso no la debemos permitir». Hay que ver qué fuerza y respaldo tiene Brown para parar esta idea que, de concretarse, tampoco es una buena noticia para Franco Colapinto, ya que, al convertirse Alpine en un equipo Junior de Mercedes Benz, casi con seguridad, los alemanes priorizarán esos lugares para pilotos de su Academia.





