La victoria en un Gran Premio encierra siempre una infinita cuota de felicidad. No importa si se consiguió tras una ardua batalla o si llegó “de regalo” con alguna deserción en los giros decisivos. El corazón del piloto palpita con otra fuerza cuando la bandera cuadriculada cae sobre su máquina y decreta el éxito. Aún así, no faltaron aquellos conductores que conocieron el dulce sabor de la victoria sin llegar antes que el resto y, si ahondamos más aún en el tema, dentro de ese grupo hasta hubo quienes consiguieron el preciado primer puesto (y los puntos correspondientes…) sin siquiera haber liderado la prueba. ¿Ganar sin haber estado ni un puñado de metros en el liderazgo? Sí, de eso hablamos. Y a las pruebas nos remitimos…
Cuando los pilotos compartían el vehículo en las largas carreras de los ’50, Juan Manuel Fangio (cuándo no) fue el precursor de “obsequiarle” un triunfo a un colega: en el GP de Francia de 1951, el italiano Luigi Fagioli no podía darle caza a la Ferrari de Froilán González. Pero bastó que promediando el GP, el balcarceño se subiera a la Alfetta del italiano y se fuera al ataque de “Pepe” para alcanzarlo y doblegarlo, lo que le dio la victoria a la dupla Fangio-Fagioli, sin que éste último lograra dar un solo giro en cabeza. Idéntica procesión se dio en Argentina ’56 pero con Luigi Musso dejándole la Ferrari D50 al “Quíntuple”, quien en otra obra maestra llevó a ese coche del 5° al primer lugar y compartió los puntos con el romano. Vale aclarar que tanto para Fagioli como para Musso, esos éxitos compartidos fueron los únicos de sus campañas en la máxima categoría. Y los dos sabían a quien debieron darle las gracias. En Gran Bretaña ’57, Stirling Moss relevó a Tony Brooks en un Vanwall y realizó una hazaña muy similar a las de Juan Manuel: desde el 9° puesto fue dejando autos atrás y coronó en las rondas definitorias una sensacional victoria.
El resto de los triunfadores que no lideraron ni una vuelta en los GGPP que ganaron, alcanzaron ese logro tras sonadas desclasificaciones, a saber: Niki Lauda (Brabham) fue decretado vencedor en Italia ’78 pese a haber llegado 3° al ser penalizados Mario Andretti -ganador- y Gilles Villeneuve -2°- por anticiparse en la largada; Alain Prost (Renault) también fue 3° en la pista en Brasil ’82, pero tanto el Brabham de Nelson Piquet como el Williams de Keijo Rosberg superaron el peso permitido y así, el francés se llevó los 9 puntos. En San Marino ’85, en cambio, Prost vivió la cara opuesta de la moneda: fue él quien recibió la bandera antes que el resto, pero esta vez su McLaren no respetó el peso establecido. ¿Resultado? Victoria del Lotus de Elio De Angelis. La “perla” más reciente tuvo como protagonista a Damon Hill (Williams) que durante las 44 vueltas de Bélgica ’94 estuvo a espaldas de Michael Schumacher, pero se llevó el trofeo mayor al no superar el Benetton del alemán las mediciones que marcaron irregularidades en el controvertido fondo plano de su B194. Situaciones que, en definitiva, dejaron en claro que no siempre mostrarse parcialmente en la punta es un requerimiento ineludible para disfrutar de la mayor porción de la torta…





