Conocidos por repetidos, son los problemas que suelen enfrentar, para conseguir los indispensables presupuestos, quienes buscan abrirse un camino en el automovilismo. Presupuestos que aumentan a medida que va escalando en las distintas categorías promocionales.
No tan conocido ni tan habitual es que consagrados pilotos, incluso múltiples campeones mundiales, alertan y se preocupan por lo elevados de esos costos para los principiantes. Es el caso de Lewis Hamilton, quien, pese a sus palmares repletos de triunfos y títulos y cuentas bancarias con cifras millonarias, el piloto de Ferrari ha mostrado preocupación por las dificultades que encuentran quienes recién arrancan. Una elogiable actitud, porque refleja una manera de no olvidar situaciones que el propio Lewis afrontó en sus inicios.
En este especial momento del resurgir de su protagonismo deportivo, Hamilson ha hecho punta en los reclamos ante la propia Federación Internacional del Automóvil (FIA). Básicamente, le solicita al organismo rector del automovilismo mundial que implemente más cambios para hacer que el automovilismo sea más accesible a partir del karting,cuyos actuales costos considera ridículos.
«El automovilismo va en la dirección equivocada con costos elevados que ya arrancan en las inscripciones, algo que dificulta las participaciones de niños de familias de bajos o medios ingresos», señala Hamilton, antes de contar que «tengo un amigo cuyo hijo de ocho años gasta más de un millón de dólares al año» y compararlo con lo que sucedía en sus tiempos de adolescente kartista, cuando según dice «mi padre gastó 20.000 libras en el primer año , una cifra que era como hipotecar la casa y agotar los límites de las tarjetas de crédito». Lo conseguido con su posterior brillante campaña en la Fórmula 1, le permitió a Lewis retribuir sobradamente la inversión realizada por su padre Anhony, quien reconoció haber tenido cuatro trabajos para afrontar semejantes gastos.
Como argumento para sostener su pedido, Lewis lanza una preocupante advertencia. «Creo que actualmente es muy improbable, por no decir imposible, que alguien de un entorno normal pueda llegar a competir con quienes gastan por lo menos un millón de dólares para arrancar en el karting. Esto no debería permitirse, porque a medida que se avanza en categorías, los precios aumentan progresivamente», explica antes de rematar con lo que considera sus consecuencias de esta situación.
«Esto provoca que los privilegiados sean los hijos de las familias más pudientes los que tengan sus mejores oportunidades por encima de los talentosos. Lamentablemente esto es lo que veremos en el corto plazo en una Fórmula 1 con mayoría de pilotos con más respaldo económico que talento conductivo. Durará hasta que esto cambie. ¿Cómo y cuándo cambiará? Esto depende de la FIA y la Fórmula 1. Son ellos quienes deben realizar los cambios necesarios para que el automovilismo».
¿Podrán y querrán hacerlo?





