FORNAROLI ESTÁ APURADO POR LLEGAR A LA F1, CAMARA Y TSOLOV, NO

Son los tres pilotos más cercanos para dar el salto a la Máxima. Las alternativas no abundan y el italiano tiene más presión para no pasar un segundo año postergado.

Junto con la incógnita que a esta altura del año genera el mercado de pases de la Fórmula 1, con los posibles cambios de equipo de los pilotos, hay otro interrogante interesante ¿Cuántos pilotos aportará la Fórmula 2, su telonera durante la mayor parte del año y la categoría considerada como escala previa para el desembarco mayor?

La cantidad varía cada año. Depende de varios factores: la finalización de los contratos de los ya instalados en la F1,  la cantidad y el nivel de los aspirantes, junto con sus respaldos económicos, la aparición de un nuevo equipo. Puede ser varios, como corrió en la temporada 2025, que ascendieron Antonelli, Hadjar, Bortoleto; uno sólo como sucedió este año con Lindblad; o ninguno como pasó en 2022 y 2023, y dejó frustrado a sus campeones Felipe Drugovich y Theo Pourchaire, que debieron buscar nuevos rumbos.

Pretendientes a subir siempre hay. De cara a 2027, quienes están listos en sus marcas para dar el salto son el brasileño Rafael Camara, el italiano Leandro Fornaroli y el búlgaro Nicola Tsolov. Todos integran distintas Academias (Ferrari, McLaren y Red Bull) de Jóvenes Pilotos, un importante y casi imprescindible carta para sentarse en la mesa de las discusiones, a fortalecer sus posibilidades y ascender a la F1.

Por ahora son tres los candidatos. Igual parecen demasiados para una grilla que no ofrece muchos huecos por donde filtrarse, salvo alguna hecatombe en el mercado de pases con los titulares. De esos pocos, el lugar más apuntado es la butaca de Haas, que Esteban Ocon   ve peligrar con sus flojas actuaciones. Otra opción es Cadillac, en caso del alejamiento de Sergio Pérez, aunque allí podría entrar a tallar el estadounidense Colton Herta, más allá que le está costando encontrarle la vuelta a la Fórmula 2.

También se habla de un lugar disponible en Audi, pero su director deportivo Mattia Binoto confirmó a  Bortoleto y Hulkenberg; y en Williams, por la intención de alejarse por arte de  Carlos Sainz, que el equipo de Grove piensa calmar con un suculento contrato y promesas de mejoría en el desarrollo del auto.

Instalados en el escalón previo, los tres aspirantes están ansiosos por llegar a la Fórmula 1, pero hay uno más que los otros. Es Leandro Fornaroli, que de no concretar el ascenso se sentará por segundo año en el banco de los postergados y verá cada vez más lejanos los brillos de sus títulos en F2 y F3, y más cercanos los fantasmas de lo sucedido con Drugovich y Pourchaire. Integrante de la Academia de McLaren, ya probó en Portimao un auto papayo, pero consciente que no tiene lugar ante la continuidad de Norris y Piastri, también giró sobre un Haas, equipo sobre el que pone todas sus expectativas.

“En realidad, no sé con certeza en cuando llegará el momento, pero creo que está cerca”, dice Rafael Camara, quien ya dio varias vueltas sobre un Fórmula 1. A su favor, además de sus condiciones y las buenas actuaciones en la F2 (ganó 2 carreras y subió a 4 podios), tiene  ser piloto de la Academia Ferrari, equipo que mantiene una estrecha relación con Haas. Eso facilita su desembarco en la escuadra norteamericana.

Nicola Tsolov no apura el paso, pese a que, como líder de la Fórmula 2, muchos lo dan como el candidato a subir. “Sé que en algún momento llegará mi oportunidad”, avisa convencido. Hay que ver si juega a favor o en contra integrar la Academia Red Bull, una situación que en principio limita sus chances a un puesto en Racing Bulls, que por el momento no parece disponible ante el buen nivel mostrado por Lawson y Lindblad. Tal vez una salida de Verstappen, cada vez más lejana, podría modificar el panorama ante el eventual ascenso de uno de los pilotos de Racing Bulls a cubrir en Red Bull la ausencia de Max.

Fornaroli, Camara y Tsolov son las tres nuevas ilusiones que sueñan con llegar a la Fórmula 1. Por lo dicho, no hay lugar para todos. Paciencia y tranquilidad, muchachos. Más tarde o más temprano, todo llega si tiene que llegar.

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