Los grandes pilotos y las grandes escuderías siempre han tomado a la Fórmula 1 como un vehículo para conseguir la gloria a perpetuidad. A muchos les ha costado años conseguirlo y otros, pese a sus esfuerzos y varios intentos, no han llegado al objetivo soñado. Dentro del panorama general también existió un modelo de auto y un equipo a los que les alcanzó una carrera y una temporada, respectivamente, para quedar en las nóminas que registran a los triunfadores. Consiguieron esos logros y de allí en adelante no se supo nada más de ellos. Fue debut, inesperado éxito y posterior despedida. Todo junto. ¿Cómo pudo ser posible, si nadie se va después de que empieza a ganar? Ellos tuvieron sus razones. Aquí las presentamos.
Con sus Lotus, Mario Andretti y Ronnie Peterson venían dominando la temporada de 1978 y el equipo Brabham buscaba la forma de neutralizar ese dominio. Por eso, para la octava fecha, el Gran Premio de Suecia, Niki Lauda y John Watson reemplazaron el modelo BT48A con el que participaron en las siete primeras carreras, por el BT48B. El flamante coche era una pasada en limpio de su antecesor con un pequeño y a la vez gigante detalle: el diseñador Gordon Murray creó una especie de ventilador en la parte trasera que generaba un efecto suelo tan efectivo como el que tenían las máquinas de Colin Chapman. Gracias a ello, Lauda se impuso en esa carrera, pero aunque las autoridades no le quitaron la victoria, el auto fue prohibido de ahí en más debido a que infringía el reglamento sobre la movilidad de los elementos aerodinámicos y además, esa turbina originaba muchos problemas en quienes lo seguían, pues generaba un viento que levantaba en forma de remolino todas las impurezas que había en la pista. De tal modo, el BT48B fue archivado para siempre tras vencer en su presentación.
Y así como hubo un auto que ganó en su única carrera disputada, también existió un equipo que, en su fugaz paso de una sola temporada por la categoría, se quedó con la corona de los Constructores. Fue Brawn GP, que nació a principios de 2009, después de que, por cuestiones económicas, Honda dejara la F1 a fines de 2008 y el ex técnico de Ferrari Ross Brawn comprara el equipo japonés y lo rebautizara con su nombre. Las cosas salieron de maravillas desde el arranque y, con las máquinas conducidas por Jenson Button y Rubens Barrichello, no sólo se acreditaron la Copa de equipos, sino que el conductor británico logró consagrarse campeón entre los pilotos, luego de haber sumado apenas 3 unidades en el Mundial anterior. A fin de año, Mercedes -en su regreso a la categoría máxima- provocó un sensacional golpe mediático al adquirir la escuadra Brawn GP y contratar al heptacampeón Michael Schumacher y a Nico Rosberg. Así, el team de Ross Brawn desapareció de la F1 pero su incursión ya había obligado a reescribir los libros de historia, que aún hoy (cuando ya pasaron 169 escuadras por la categoría) lo registran en solitario con un 100 por ciento de efectividad entre torneos disputados y torneos ganados…





