El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, quiere presentar una propuesta que le da la oportunidad a que todos los equipos dentro de la Fórmula 1 puedan desarrollar su propio motor. El dirigente explicó su intención de que, junto con el regreso de los motores V8, exista un proveedor independiente encargado de fabricar un motor estándar para los equipos.
Lo que busca este plan es eliminar la influencia que los fabricantes pueden tener sobre las escuderías. «Ya no habría ningún control del Equipo A sobre el Equipo B. Si es económicamente viable, tendremos un motor para todos los equipos B, para que nadie pueda presionarlos y decirles: ‘Voten de esta manera, o no les daremos un buen motor’», declaró Ben Sulayem.
El dirigente explicó que la FIA tendría un rol central en la selección y supervisión de ese propulsor, con el objetivo de garantizar igualdad de condiciones. «Será un motor seleccionado por la FIA que los equipos podrán usar. De esta manera controlaremos la neutralidad, la potencia y el dinero. Obviamente, no podemos simplemente regalarlo y decirle a cualquiera que lo construya. Los precios podrían subir y bajar, pero la FIA siempre será la que decida», afirmó.
La propuesta está vinculada con el proyecto de introducir motores V8 con una parte eléctrica mucho más reducida que la actual. Según Ben Sulayem, algo como esto, más sencillo permitiría abaratar los costos de desarrollo y abriría la puerta para que más equipos y fabricantes puedan producir sus propios motores.
El presidente de la FIA cree que el nuevo reglamento deja la posibilidad de ampliar la cantidad de proveedores en la categoría. «McLaren dijo que podía hacerlo, y Alpine también podría desarrollar su propio motor; eso ya serían dos equipos. Y entonces podrían aparecer nuevos fabricantes, quizás incluso más que los actuales. Eso es algo positivo», concluyó.





