COTA, EL SUPERMERCADO DE LAS CURVAS

El Circuito de las Américas, escenario del venidero Grand Prix de los Estados Unidos, presenta una característica muy especial, con 20 tramos curvos de muy diferente índole y, por lo tanto, un gran desafío para los pilotos.

Con más de una década en el calendario, el Circuito de las América (COTA) en las afueras de Austin (Texas) ya es una de las citas clásicas de la F-1. Sus peculiares características han vuelto adeptos a los pilotos y la pista es sinónimo de exigencia.

Construido sobre un piso que registra movimientos telúricos, es una pista ondulada y que va cambiando de un año a otro, lo que agrega un desafío particular, que los pilotos saben apreciar muy bien.

Un trazado de poco más de 5.500 metros de extensión, que combina todo lo que un circuito puede pedir: partes sinuosas y rectas, curvas lentas y eses rápidas, tendidos donde se superan los 300 km/h, subidas y bajadas.

COTA es distintivo por la cantidad (20) y la gran variedad de curvas que presenta, lo que en principio puede ser muy favorable para la Ferrari SF26, que descuella en curvas lentas y de media velocidad. El complejo de Eses, de la curva 3 a la 7, copiado del famoso complejo Maggotts-Becketts en Silverstone, es una fabulosa prueba para los chasis. El freno casi ni se toca allí.

El tercer sector es, por otro lado, un compendio de curvas lentas, con reminiscencias del sector de estadio de Hockenheim y la famosa curva 8 de Estambul (Turquía). La sucesión de curvas y rectas complica en general la puesta a punto, aunque la aerodinamia activa que se aplica este año favorece la tarea de acomodar el coche a las distintas exigencias del trazado.

Otras tres curvas se distinguen en particular:

La 1, al final de la recta principal, en subida, de escaso radio y muy ancha, lo que permite diferentes trayectorias y es una gran zona para elaborar sobrepasos.

La 11, al final de una recta corta y que desemboca en el tramo recto más largo del escenario, a la que se llega en bajada y que, con ancho variable, también es un lugar de sobrepaso.

La 19, la anteúltima, que es la más veloz del tercer sector, en la que muchas veces está la clave de una vuelta rápida, y que suele ser una invitación a superar los límites de la pista, lo que hace a la vuelta pasible de ser eliminada.

Este supermercado de curvas suele entregar carreras atractivas, y eso es lo que atrae a los pilotos tanto como a los fanáticos. Esa sucesión de tramos para doblar provoca que el promedio de vuelta no sea de los más altos: este año la pole-position apenas superará los 210 km/h.

Pese a su condición “movediza”, el piso no posee demasiada abrasividad, por lo que el desgaste no es excesivo y, sin complicaciones climáticas a la vista, la chance de hacer una sola parada a lo largo de los 305 kilómetros de la carrera, es muy factible.

El proveedor de neumáticos lleva la gama media de compuestos, del C2 al C4, para lidiar con el calor, ya que por la demanda de las curvas, especialmente para lidiar con las Eses, el C5 más blando sería el ideal.

Con un Red Bull RB22 que se adapta a todo tipo de escenarios, un Mercedes W17 que debe validar su último upgrade, una Ferrari que se mueve muy bien en lo sinuoso pero que adolece de falta de potencia y un McLaren MCL40 al que no terminó de caerle bien el último desarrollo impuesto en Azerbaiján, se arma el US Grand Prix.

Además, en la particular lucha entre Racing Bulls y Alpine por el liderazgo del pelotón medio, una pelea que, en la tabla del campeonato, parece ya decidida, el equipo de Faenza probablemente aparezca con mejoras para su coche.

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