QUÉ SIGNIFICA LA RENOVACIÓN DE VERSTAPPEN

La continuidad, asegurada en decenas de millones de dólares, causa efectos en toda la categoría, desde el frente interno hasta el mercado de pilotos.

Si hay que darle crédito a las versiones más explosivas, Max Verstappen renovó con Red Bull el contrato que vencía en 2028 por dos años más, hasta 2030, por una cifra superior a los 100 millones de dólares anuales: 115 millones (92 de salario más bonificaciones). Eso dejaría muy atrás la montaña de dinero con la que Ferrari se aseguró el concurso de Lewis Hamilton, 200 millones de euros en tres años.

De manera independiente del tamaño de la cifra, y no es descabellado pensar en una cantidad astronómica, dado el floreciente momento de la F-1 y el volumen económico que adquirió en los últimos años, con valuaciones de equipos estimadas en miles de millones de dólares, está claro que un acuerdo semejante tendrá un fenomenal impacto en la categoría, a corto y mediano plazo.

El primer efecto ha sido el de tranquilizar el mercado. George Russell respira un poco más aliviado en ese sentido, aunque Kimi Antonelli sigue siendo su mayor preocupación. La amenaza de un pase de Verstappen a Mercedes queda despejada por al menos un par de años, porque, aunque el nuevo contrato se estira hasta 2030, seguramente también contiene algunas cláusulas de salida.

Entonces, la única incógnita que queda flotando en los equipos grandes es lo que pueda ocurrir con Oscar Piastri en McLaren. Se sabe que el australiano está insatisfecho con su situación en la escuadra de Woking, pero no parece tener demasiadas alternativas, ahora que Carlos Sainz renovó con Williams.

¿Vio alguna vez a Alpine como alternativa? La segunda butaca sigue sin confirmarse aunque se descarta que Franco Colapinto tendrá continuidad allí. En definitiva, la renovación de Verstappen apacigua el mercado de pases.

Eso no es bueno para los pilotos que empujan en la Academia Red Bull, que este año se anotó un éxito con la promoción de Arvid Lindblad. Con Max a largo plazo, la segunda butaca del equipo seguirá sabiendo a veneno.

Isack Hadjar lo lleva más o menos bien, aunque empiezan a verse las fisuras. Liam Lawson lo reemplaza este fin de semana, pero no logró pasar a la SQ3 y largará undécimo el Sprint de mañana. “No tengo idea qué ocurrió”, dijo por radio.

El León de Sofía, el búlgaro Nikola Tsolov, líder del torneo de Fórmula 2, ya no ve tan clara su promoción a la F-1 en 2027. ¿Quién saldría para dejarle lugar? ¿Será Lawson la respuesta? En cualquier caso, ya no habrá vacante en la butaca número 1.

La continuidad de Verstappen supone también cierta estabilidad en términos técnicos al interior del equipo: doce años de experiencia no se evaporan y el aporte del neerlandés en la proyección de los futuros coches y su desarrollo en la pista puede ser decisivo.

Red Bull no es hoy protagonista del torneo, pero no puede descartarse que, solidez y continuidad mediante, el panorama puede cambiar de manera rotunda en 2028. ”Las reglas están poniéndose buenas progresivamente y, digamos, tengo voluntad de trabajar con ellas. Y sabemos que para 2030 se puede abrir otra oportunidad, potencialmente con motores V8, para seguir con atención”, señaló Max, que en la SQ3 quedó sexto, a algo más de medio segundo de Russell; en Zandvoort, los RB22 no se mostraron competitivos.

Un efecto colateral: los rivales no pueden descuidar a la dupla Verstappen-RedBull, aunque el piloto mantenga la intención de correr esporádicamente fuera de la F-1, lo que aparentemente quedó consagrado en este contrato. “Es algo que, definitivamente, quiero seguir haciendo. Dependerá un poco del calendario, pero quiero hacer las grandes carreras de endurance, las carreras de 24 horas en general, sería muy divertido correrlas”, aseguró en Zandvoort: ¿se viene una participación en Le Mans con uno de los Ford que debutarán en 2027, más adelante?

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