Dicen que el silencio es saludable. Suele cumplirse. También, en algunos casos, es dinero, mucho dinero, porque se necesita mucho dinero para acallar voces habituadas a decir cosas, muchas que no convienen a ciertos intereses.
Esta es una situación que se da generalmente con personas que se retiran o la retiran de una empresa después de varios años y tras haber ocupado un importante cargo. Por haber sido parte, generalmente conocen los motivos e internas de las decisiones tomadas, algunas de las cuales nunca se conocieron oficialmente. Ya sin el ojo superior y en el retiro, puede surgir la tentación de contarlas. Ahí es cuando aparece el bozal de silencio, acompañado de condicionamiento y el dinero comprador de silencios.
Helmut Marko ha sido, luego de una intrascendente campaña como piloto, uno de los personajes más polémicos y mediáticos en los últimos 20 años de la Fórmula 1. Desde su lugar de asesor deportivo de Red Bull, opinó de todo y de todos con un estilo picante y agresivo que conoció pocos límites. Por eso, el año pasado, al conocerse su retiro, no fueron pocos los que se alegraron.
A partir de entonces, la gran pregunta que invadió el ambiente de la Fórmula 1, es la cantidad de dinero que le costó a Red Bull la salida de Marko. Una cifra que, por supuesto, incluyó su silencio sobre polémicas actitudes y decisiones tomadas.
Hay quien tiene la respuesta. Es el periodista alemán Ralf Bach, quien en un artículo precisa, sin vueltas, que Red Bull pagó 8 millones de euros a Marko. El acuerdo impide a Marko conceder entrevistas hasta fines de 2026 y consta de una estricta cláusula de confidencialidad sobre el funcionamiento del equipo. Esto se suma a la obligación de jubilarse que Helmut ya tuvo que cumplir como primer paso. Un verdadero «bozal» de silencio. 
De cercanos vínculos con el equipo Red Bull, Bach también destaca el cambio de política en Red Bull a partir de su nueva conducción general. «Bajo la dirección de su fundador Dietrich Mateschitz, Red Bull era considerado poco convencional, valiente e intransigente, pero desde su muerte y con la llegada del nuevo presidente Oliver Mintziaff, el equipo de carreras ha cambiado radicalmente. Ahora el lema es parecer amigable, hablar mucho sin decir nada y rodearse de empleados leales. Que se mejore o no el rendimiento del auto parece ser secundario», cuenta.
Nada que ver con el estilo de Marko, quien seguramente padecerá con el silencio, pero a sus 83 años disfrutará de los millones de euros.





