No fue una más la despedida del Gran Premio de Países Bajos del calendario del Campeonato Mundial de Fórmula 1. Hubo bastante nostalgia, obviamente dentro de los márgenes de alto materialismo que maneja la categoría.
Era entendible esa nostalgia, por el adiós a un Gran Premio que, como pocas del actual calendario (Mónaco, Gran Bretaña, Bélgica, Italia son los otros), enlazan a esta Fórmula 1 con aquella de sus primeros años en los 50. Paradójicamente, este Gran Premio que hasta hace poco tuvo la denominación de Holanda, no acompañó al Mundial desde su arranque. Recién se incorporó en 1952, pero desde entonces, por el especial ambiente que se generaba en el circuito de Zandvoort, por su proximidad con el Mar del Norte, se convirtió en un clásico muy esperado hasta mediados de los 80. Hubo desde entonces una larga pausa de tres décadas que, sin embargo, no atenuó las ganas de un retorno, que finalmente se concretó en 2021, impulsado por el creciente protagonismo del ídolo local Max Verstappen.
Ahora llegó la nueva despedida que incorpora a Países Bajos al grupo de Grandes Premios tradicionales que quedaron en el camino ante la nuevas condiciones económica y logísticas que rigen la elección de los escenarios a partir que la empresa estadounidense Liberty Media agarró el mando de la Fórmula 1. Así se une a otros dos pesos pesados como son los Grandes Premios de Francia y Alemania, dos carreras de países con gran tradición pasada y con varias participaciones actuales de piloto, técnicos y equipos, pero sin carreras desde hace varios años.
Francia es uno de los siete países que en 1950 vieron el nacimiento del campeonato. Actualmente conforma con las 500 Millas de Indianápolis y Suiza el trío que ya no integra esa programación mundialista, como sí ocurre con Gran Bretaña, Italia (estuvieron presentes en todas las ediciones), Mónaco y Bélgica. Problemas económicos y organizativos que se agudizaron a medida que avanzó el siglo XXI apuraron su final en 2022. Así, junto con la desaparición de la carrera francesa, desaparecieron escenarios clásicos de las décadas 50 y 60 como Reims, Rouen les Essarts y Clermont Ferrand y redujeron su actividad otros más modernos como Dijon, Paul Ricard y Magny Cours.
Es distinto el caso de Alemania. A diferencia de Francia, donde las chances de recuperar el Gran Premio son muy lejanas, los aficionados alemanes renuevan de tanto en tanto sus ilusiones de volver a ver la Maximal luego de la pausa abierta en 2020, tras los años dorados de Michael Schumacher, Sebastian Vettel y Nico Rosberg. A partir de las actuales presencias de grandes fabricantes germanos como Mercedes Benz y Audi, el presidente de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, prometió influir ante el gobierno para que aflojen la mano y extiendan algún apoyo económico para permitir el regreso de la carrera. Hockenheim y Nürburgring son las alternativas de circuito. El Nürburgring renovado y recortado, por supuesto, porque el antiguo, el de 22 km e infinidad de curvas. El de tantas hazañas como tragedias. Ese quedó definitivamente archivado en 1976. Todavía se lo extraña.
Sin las extensas historias y pese a cierta discontinuidad, hay un par de Grandes Premios tradicionales que pueden agregarse a los apartados de los calendarios en las últimas décadas. Son los de Sudáfrica y Argentina. Por suerte, ambos están en pleno proceso para volver. La cita sudafricana fue un clásico de apertura de varias temporadas y también la única presencia de la F1 en África. Una situación que los directivos de la categoría están decididos a recuperar para tener carreras en los cinco continentes. Por eso, este retorno está entre los prioritarios.
Argentina también tiene antecedentes como para pretender recuperar su fecha en el calendario. A partir de la inauguración del Autódromo de Buenos Aires en 1953, se convirtió en la única cita sudamericana. Un privilegio que primero compartió y luego, desde 1998, perdió ante Brasil. Con la remodelación del Oscar y Juan Gálvez se está trabajando para traerlo nuevamente. En ese camino, la reciente renovación de Franco Colapinto con Alpine es una buena noticia. 





