¿Marcará Miami el inicio de un nuevo campeonato?

Faltan menos de dos semanas para que los equipos lleguen a Miami, cuarta etapa del campeonato del mundo de Fórmula 1. Y llegan con muchas novedades: técnicas y deportivas. ¿Será Miami un punto de inflexión en este controvertido 2026?

Efectivamente, la cancelación de las carreras en Oriente Medio ha permitido a los equipos trabajar duro para mejorar sus autos. Un gran paquete de novedades técnicas hará su aparición en tierras de Florida, que se completarán 15 días después en Canadá. Pero no sólo habrá que prestar atención a los elementos aerodinámicos, también se podrá comprobar cómo funcionarán los cambios sobre las unidades de potencia y la gestión de la energía eléctrica que se tiene que aprobar el 20 de abril.

No esperemos grandes revoluciones, sólo se intervendrá en las áreas más críticas, a partir de la calificación, donde el objetivo es volver a ver a los pilotos empujar sin temor, con frenadas al límite y la libertad de hacer la diferencia por calidad y no por lo que ordene el software de su máquina. También se trabaja en el tema de la seguridad, pero referente a las carreras habrá muy pocos cambios. A pesar de las críticas, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y los equipos prefieren, de momento, mantener el espectáculo actual. También, después de Miami, se decidirán los ADUOS, que permitirán a los motoristas con más dificultades aproximarse a la unidad de potencia de referencia, probablemente Mercedes. 

Pero esta reunión, no sólo tiene como objetivo aplicar medidas correctoras en un reglamento que ha nacido con muchos problemas. También es el inicio de la fase de estudios para el futuro del próximo motor que impulse a los monoplazas de Fórmula 1.

La intención de la FIA y de Liberty Media, ésta en palabras de su CEO, Stefano Domenicali, es cambiar de dirección respecto a la electrificación y regresar al motor atmosférico alimentado por gasolinas sostenibles. Un motor que podría incorporar un turbo compresor y un KERS mínimo, o incluso sin él.

Este cambio no sólo se puede producir por el hecho de que este reglamento actual no cumple con las expectativas (dejamos a un lado el posible espectáculo que generan los falsos adelantamientos), si no también por el cambio en la industria del automóvil en general y la necesidad por parte de la FIA de buscar soluciones que permitan no ser tan dependientes de los grandes fabricantes. Esto permitiría, en caso de crisis futuras, en el supuesto abandono por parte de alguno de estos constructores, de tener un motorista que pudiera suministrar propulsores a los equipos que los necesitara, en definitiva, un nuevo Cosworth.

¿Se convertirá la F1 2026 en un videojuego?

Pero este nuevo paso al futuro tiene que enfrentarse con la lección bien aprendida de lo que sucedió 5 años atrás, y que ha llevado al escenario este ciclo técnico. Hace 5 años los constructores eran conscientes que la dirección a seguir era sólo una: la electrificación. Ahora la situación está cambiando. Se está entendiendo que si los carburantes sostenibles estarán disponibles y con precios adecuados, será el modo más realista de afrontar el tema de la sostenibilidad. Así piensa Domenicali.

El escenario que llevó a este reglamento actual, con un reparto de potencia del 50% entre combustión y electrificación, ya no existe. Nadie puede pensar que la industria puede ser totalmente eléctrica. No se puede electrificar a todos los automóviles que circulan por las carreteras de todo el mundo. Muchos fabricantes están dando marcha atrás en sus proyectos de electrificación que han causado serios problemas económicos con inversiones que no corresponden con la realidad del mercado. 

El retorno del V8 podría ser aceptado por las marcas presentes actualmente en la Fórmula 1, pero en el caso de que alguna no estuviera interesada, un V8 más simple, ligero y menos costoso podría atraer a otros fabricantes he incluso recuperar la idea y filosofía de la Fórmula 1 de hace algunas décadas con el ejemplo del Ford Cosworth.

Hay que aprender del pasado y no cometer los mismos errores. Hay que ser realistas y devolver a la Fórmula 1 donde ha estado siempre, en el cenit de la tecnología, pero también hay que devolverle su ADN, motores que hagan estremecer a los aficionados, autos más ligeros y seguir con el desarrollo de carburantes sostenibles para combatir las emisiones de CO2.

Es por todo ello que, a partir de Miami, se puede producir un punto de inflexión, no sólo el que pueda producirse en el campeonato actual, si no también en las decisiones que se tomen de futuro. No hay que olvidar que la FIA quiere anunciar el nuevo reglamento de motores con una cierta rapidez.

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