Los conflictos bélicos siguen influyendo en el desarrollo de la actual Fórmula 1. Directamente, como pasa con la incertidumbre que todavía rodea las fechas finales en Qatar (29 de noviembre) y Abu Dhabi (6 de diciembre) por la continuidad de la Guerra de Oriente Medio, o indirectamente por las reconsideraciones de sanciones aplicadas años atrás a Rusia y Bielorrusia por el enfrentamiento con Ucrania.
Vale recordar que en 2022 al producirse la invasión de Rusia a Ucrania, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) tomó drásticas sanciones contra la nación soviética y Bielorrusia. Directamente, prohibió las participaciones de pilotos, equipos, oficiales de esos países, como así también las presencias de colores y símbolos nacionales y la ejecución de sus himnos en los distintos certámenes. Esto provocó la cancelación del Gran Premio de Rusia y el alejamiento de Nikita Mazepin, por entonces piloto de Haas.
Sorpresivamente, y cuando el conflicto, sin haberse solucionado, está en un punto bajo, la misma FIA levantó todas esas sanciones, con la excepción de la que impide celebrar competencias internacionales en sus territorios. Esto significa que sigue vedada la posibilidad de recuperar el Gran Premio de Rusia de Fórmula 1, disputado hasta 2021. Como compensación, la Federación Rusa de Automóvil recuperó su plena membresía en el organismo, incluidos los derechos de voto y las intervenciones en comités y comisiones.
A la lógica satisfacción del presidente de la Federación Rusa del Automóvil, Boris Rotenberg, que consideró esta decisión “como un paso crucial porque devuelve a Rusia al proceso clave de toma de decisiones y permite a nuestros atletas participar sin concesiones, reservas ni barreras artificiales”, se opuso el fuerte repudio del ministro de Juventud y Deportes de Ucrania, Matvii Bidny, que se reflejó en un mensaje directo al presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, exigiéndole la anulación de las medidas adoptadas en favor de Rusia y Bielorrusia. En su texto también le recordó que “el automovilismo ucraniano sufre pérdidas humanas y materiales terribles por la invasión Por lo tanto no se pueden ignorar esas circunstancias, ni el hecho de normalizar la agresión bélica por intermedio del deporte”.






