El proceso de selección de jóvenes promesas es cada vez más exigente, y nadie conoce ese camino mejor que Helmut Marko. Responsable de descubrir y trabajar codo a codo con muchos talentos que llegaron a la máxima categoría, el austriaco contó cuál es su método de selección: una combinación de observación, experiencia e intuición.
«No fiché a ningún chico del que no estuviera convencido de que estaba dispuesto a darlo todo para alcanzar su objetivo. Yo siempre estaba al borde de la pista, observaba todo y luego decidía por instinto», aseguró el ex asesor deportivo de Red Bull.
Marko dejó en claro que su criterio tuvo un peso determinante en sus últimos años en la escudería de las bebidas energéticas. «Hoy todo piloto tiene que entrar en un simulador. Pero lo que sale de ahí coincide en un 99 por ciento con mi valoración previa».
Más allá del talento y la evaluación deportiva, llegar a la categoría reina también implica un gran apoyo económico. «La promoción a largo plazo de un joven piloto cuesta hasta 3.000.000 de euros, un dinero que por lo general tienen que aportar los padres para su hijo de 13 años o su hija», explica Marko. Dando a conocer las grandes sumas de dinero que los familiares de los pilotos deben desembolsar.
A su parecer, es muy importante que desde jóvenes tengan conciencia y entiendan la responsabilidad que deben tener al entrar en el mundo del deporte de motor. «Siempre quise saber si los jóvenes pilotos eran conscientes del riesgo para sus familias cuando se endeudan por ellos, a veces incluso hipotecando su casa», se preguntó el austríaco.
Como ejemplo de una apuesta que resultó exitosa, Marko recordó el caso de Max Verstappen, a quien identificó como un talento fuera de lo común desde muy joven. «Verstappen transmitía la impresión de que en su cuerpo de 15 años habitaba la mente de un hombre de 25», contó. «Max tenía un objetivo claro, atribuible en parte al entrenamiento extremadamente efectivo y duro de su padre», agregó.





