Siempre es interesante conocer las sensaciones de los pilotos en los segundos previos a un grave accidente. Sirven para conocer con mayor precisión sus causas, aunque muchas veces no son reveladas públicamente para preservar a los protagonistas y fundamentalmente a los equipos.
El paso del tiempo suele abrir la memoria. Tan temperamental como lo era en la pista, el recordado Jochen Rindt no solía no guardarse nada al declarar. Por eso, poco después de fuerte golpe que se dio en el Gran Premio de España 1969, al soltarse el ampuloso alerón de su Lotus 49 y estrellarse contra el guardarrail que rodeaba gran parte del circuito de Montjuich, rememoró lo sucedido. ”Iba a fondo, sentí un golpe, quedó todo oscuro y me desperté en el hospital”, contó meses después sobre el incidente que sólo le provocó la fractura de la nariz. Un año más tarde, lamentablemente, no pudo relatar cómo vivió los segundos anteriores al despiste en la Curva Lesmo de Monza en la clasificación del Gran Premio de Italia. Junto al Lotus 72 golpeado quedó su vida y el nefasto dato de convertirse en el primer campeón mundial post mortem.
Pasaron poco más de tres décadas del Gran Premio de Australia 1995, el último de los disputados en el circuito de Adelaida, el antecesor del actual Albert Park de Melbourne. Tanto tiempo no impidió que recientemente Mika Hakkinen recordase en el Podcast Up Speed el terrible accidente sufrido en la clasificación de aquella carrera que cerró la temporada 1995. En plena velocidad y cerca de encarar el veloz sector Brewery Bend, su McLaren MP4 100B-Mercedes Benz sufrió el pinchazo de su neumático trasero izquierdo. Desequilibrado, dio dos vueltas en el aire antes de estrellarse contra la barrera de neumáticos instalada en el exterior de la curva.
“Cuando estaba en el aire luego de golpear el enorme bordillo de salida de la curva me di cuenta que iba a ser un accidente muy fuerte, porque el auto no redujo la velocidad y empezó a girar en el aire. Sabía que la barrera de contención no estaba muy lejos”, comenzó a contar Mika antes de ponerle el toque dramático a su relato y seguir así:
“Normalmente cuando vas a chocar contra el muro… agarrás el volante con todas tus fuerzas y tensás los músculos. Lo malo fue que no la vi venir. El problema vino cuando ya estaba detenido, quise mover las manos y las piernas. No pude y me dije: Oh mierda. Fue entonces cuando aquel hombre se puso delante de mí, me dijo que me relajara, que no hiciera nada y que no perdiera la calma. Enseguida se apagó la luz”. 
Aquel hombre que se pudo delante de Mika, era Sid Watkins, el legendario médico de la Fórmula 1 y el mismo que meses antes en Imola había constatado la muerte de Ayrton Senna sobre el Williams. Esta vez había una pequeña esperanza de vida en Hakkinen y Watkins decidió aprovecharla. Sin perder tiempo, entró en acción junto a sus colaboradores Jerome Cockings y Steve Lewis, y en plena pista, le practicó una traqueotomía a Hakkinen. Era la única alternativa para salvarle la vida ante la obstrucción de las vías respiratorias que al tragarse la lengua por el impacto, había sufrido Hakkinen.
Superado con la lógica angustia ese difícil trance, Hakkinen fue trasladado al Hospital Royal de Adelaida, para completar la recuperación de otras heridas, también serias como lo fueron la fractura de cráneo y hemorragias internas. Dicha recuperación demandó un par de meses. Durante ese tiempo de internación recibió numerosas visitas. La primera fue la de Ron (director deportivo de McLaren) y Lisa Dennis y provocó un particular y jocoso recuerdo de parte de Mika. “Lo primero que ví fue a Lisa, pero estaba tan medicado que pensé que estaba en el cielo… Entonces miré hacia la izquierda y allí estaba Ron Dennis. Ahí pensé, esto no es el cielo, je”.
Ese tiempo de recuperación. también el impulso a Hakkinen la decisión de volver o no a las carreras. Una decisión complicada porque, como reconoció, “uno piensa en volver, pero también recuerda que hace poco estuve a punto de morir.Tomé la decisión de volver pero no fue fácil. Tuve que trabajar mucho mi mente. Cuando volves a subirte a un auto de carrera después de un grave accidente tenés que preparar tu mente para no pensar en qué va a volver a chocar. Me pasó que tuve otros accidentes menos graves, pero no sentí el miedo que tuve en ese accidente en Australia”, reveló Hakkinen sobre los motivos que impulsaron a seguir adelante con su campaña como piloto de Fórmula 1.
Acertó Mika con su decisión de volver a correr. A partir de entonces llegaron los mejores momentos de su trayectoria deportiva. Conservó su lugar en McLaren, corrió 99 carreras más para completar una campaña de 166 presentaciones, saldó en Jerez de la Frontera 1997 la deuda de su postergada primera victoria y le agregó otras 19 y, lo más importante, se coronó campeón mundial en 1998 y 1999, nada menos que ante Michael Schumacher.
Valió la pena la decisión de seguir.





