Mucho se ha hablado en las últimas semanas de la posibilidad de que Argentina recupere su Gran Premio de Fórmula 1. Ya descartada la inicialmente la chance para el próximo año, la mira apunta ahora a 2028.
No es un camino fácil, más allá de la remodelación de un Autódromo Oscar y Juan Gálvez, pensando más en el Mundial de Motociclismo que en la Fórmula 1. Al tema económico, hay que sumarle la puja con otros países que aspiran a lo mismo. Entre ellos, sobresale Sudáfrica, que además parece tener un especial guiño de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), deseosa de cubrir en su calendario todos los continentes. Actualmente, sólo le falta Africa…
El conocido circuito de Kyalami (escenario hasta 1993 del último GP sudáfricano) y Ciudad del Cabo son las sedes propuestas. Kyalami ya armó la propuesta avalada por el gobierno nacional y ahora espera presentarla ante la FIA. Ciudad del Cabo viene algo más lenta pero recién consiguió un importante impulso con el ingreso de Rothschild como asesor financiero al grupo Blue Mountain Grand Prix Racing, encargado de llevar adelante el proyecto, que en la región de Swartland, incluye un circuito, tribunas con capacidad para 125,000 personas, servicios de hospitalidad y otras instalaciones. Bob Hartslief, miembro del grupo, reconoció que Rothschild los está asesorando en la búsqueda de socios corporativos, el cumplimiento de los requisitos de financiación gubernamental y la obtención de la aprobación de la Fórmula 1.
Hasta ahora, este proyecto de Ciudad del Cabo ha respondido satisfactoriamente a las exigencias de Liberty Media, y sólo tiene como cierto freno los tiempos para la construcción y terminación del circuito, estimados entre 12 y 15 meses. Esto significa que, en el mejor de los casos, recién estará listo para fines del 2028. Parece demasiado justo para incluirlo en el calendario 2028, pero cuidado, organizadores argentinos, a no dormirse. Porque si no llega con Ciudad del Cabo, Sudáfrica tiene a Kyalami.





