Guerra no fue el único

En 1981, el argentino debió abandonar en el giro inicial de su debut y despedida de la Fórmula 1 y muchos creyeron -y creen- que eso fue un caso único. Sin embargo, otros siete competidores corrieron idéntica suerte. Hoy develamos sus nombres y bajo qué circunstancias sufrieron esa frustración.

Cada vez que los argentinos repasamos las campañas de nuestros pilotos en la máxima categoría, recordamos que cuando Miguel Ángel Guerra se subió al Osella en su debut en el Gran Premio de San Marino de 1981, tuvo un muy breve trayecto. A los 400 metros, se golpeó contra el March del chileno Eliseo Salazar y ello le significó el abandono, una lesión y que, además, su primera carrera sea también la última. Suele decirse por ello que el representante albiceleste tuvo la campaña más corta que alguna vez haya tenido un competidor en la Fórmula 1. Pero eso de desertar en el giro inicial de la única carrera disputada está lejos de ser exclusividad de Guerra. Y tanto es así, que hubo otros siete pilotos que no lograron completar ni un solo giro en la elite del automovilismo. Conozcamos los casos.

En la década del ’50, muchos corredores alemanes solían participar en el Gran Premio local subidos a autos de la marca germana Veritas, que por entonces solía colaborar con sus connacionales para que éstos corporizaran su sueño de competir en la Fórmula 1. Y dos de ellos, no lograron -en su única incursión mundialista- terminar la primera ronda del difícil Nurburgring: a poco de largar, Josef Peters rompió el motor en 1952 y Ernst Loof sufrió problemas con la bomba de nafta en 1953. Ninguno de los dos, lamentablemente, tuvo desquite. El tercer caso es el del neoyorkino Bob Said, actuando como local: montado a un Connaught, partió desde el 13er puesto y a los pocos segundos protagonizó un accidente en la fecha disputada en Sebring, por el Gran Premio de los Estados Unidos de 1959. También sufrió un accidente el inglés Arthur Owen en Italia ’60 a los pocos metros de la partida de su única prueba mundialista, a bordo de un Cooper- Climax.

Largando desde el 28° cajón de la grilla del GP británico de 1961, el italiano Massimo Natili (Cooper con impulsor Maserati) fue otro de los pilotos frustrados en la primera vuelta de su única carrera en la Fórmula 1, debido a una rápida rotura de la caja de cambios. Quien lo siguió en esta indeseable estadística, fue un neozelandés, Graham McRae, a consecuencia de la fragilidad del acelerador del Iso Marlboro-Ford, que se rompió muy tempranamente en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1973. Tuvieron que pasar ocho años para el siguiente “involucrado” en esta nómina, que fue, justamente, “Angelito” Guerra en el mencionado suceso de San Marino. Y una docena de temporadas más tarde, se dio el octavo y último caso hasta la fecha. El simpático italiano Marco Apicella llegó finalmente a la Fórmula 1 en la competencia de su país de 1993. Pero a poco de ponerse en marcha esa exigencia, el Jordan-Hart que conducía fue uno de los involucrados en un choque en cadena que lo dejó a un costado del camino y sin posibilidades de continuar en el equipo. Como se ve, en eso de perder toda posibilidad al cabo de la primera ronda del primer y único Gran Premio disputado, Guerra no fue el único…

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