La llegada a la máxima categoría de dos marcas emblemáticas de la industria automotriz y de la competición como Audi y Cadillac nos obliga a repasar los ingresos a la F1 de los grandes nombres. Si bien en este caso ambos aparecen por primera vez en la historia, lo hacen desde diferentes perspectivas: mientras la factoría alemana se presenta de modo integral (chasis y motor), los norteamericanos también arribaron para prestigiar su marca, pero utilizando impulsores Ferrari. Ello sirve para entender que no todas las políticas de trabajo en las escuderías son iguales. Repasando el historial de las plantas motrices más exitosas, vale recordar que -al menos desde la creación del Mundial de Constructores, en 1958- Mercedes llegó a su primera consagración como motorista en 1998 de la mano de McLaren (con Mika Hakkinen) y logró su segunda corona equipando a Brawn GP (con Jenson Button), hasta que empezaron a llegar los éxitos como conjunto integral desde 2014 con Lewis Hamilton y Nico Rosberg.
Un caso similar es el que muestra Renault en su tarjeta. Llegó como chasista-motorista en 1977, pero empezó a hacerse notar cuando Williams convirtió en repetido triunfador a sus motores de la mano de Nigel Mansell, Alain Prost, Damon Hill y Jacques Villeneuve, cada uno a su tiempo, y también Benetton con la segunda diadema de Michael Schumacher, en 1995. Pero hubo que esperar a que Fernando Alonso se luciera sobre una máquina del rombo en 2005 y 2006 para que la marca francesa celebrara finalmente como constructor integral y antes de que sus motores ayudaran nuevamente a prevalecer a otra marca (Red Bull) a través de cuatro campeonatos consecutivos de Sebastian Vettel. En cambio, Honda vivió historias bien disímiles cuando le tocó ser proveedor y cuando apareció con nombre propio. Sus motores llevaron a la coronación a Nelson Piquet con Williams y ni hablar de la época en la que “energizaron” a los McLaren que conducían Prost y Ayrton Senna hacia fines de los ’80. Como equipo, sin embargo, los japoneses apenas lograron tres triunfos en 88 participaciones, dos en la década del ’60 (Richie Ginther y John Surtees) y uno en 2006, obra de Button sobre el RA106.
Pero aquí viene lo más llamativo y menos conocido: otro de los fabricantes de motores más exitoso a lo largo de estos 75 años de Fórmula 1, Cosworth, también ofició alguna vez como constructor de automóviles para la categoría. Fue en 1969, más precisamente en el GP de Gran Bretaña, cuando apareció el Cosworth 1 (tal el nombre del modelo) diseñado por Mike Costin y Keith Duckworth, equipado obviamente con un motor de la casa británica y neumáticos Dunlop. Llevaba el N° 17 y al volante estaba Trevor Taylor, pero el proyecto sumó innumerables problemas a la hora de ponerlo en la pista y no sólo no tomó parte de la prueba, sino que se desestimó seguir con el mismo en las futuras fechas. Así nació y casi simultáneamente concluyó el sueño del auto propio para una marca registrada en impulsores de alta calidad, que aún pese a su larga inactividad, sigue siendo la tercera más ganadora detrás de Ferrari y de Mercedes.





