¿EL RB22 SE VOLVIÓ EL MEJOR AUTO?

Es lo que piensan en Mercedes tras las dos victorias consecutivas de Max Verstappen. El excampeón asegura que el coche indudablemente mejoró. Y CampeonesF1 te explica por qué.

¿Y si Red Bull le posibilita a Max Verstappen ser subcampeón mundial? Kimi Antonelli está a punto de noquear definitivamente, pero la disputa por el segundo lugar del torneo, que vinieron sosteniendo de manera poco convincente George Russell y Lewis Hamilton, y en menor medida Lando Norris tras ganar en Hungría y los Países Bajos, ahora tiene un nuevo protagonista.

El neerlandés ha logrado dos triunfos consecutivos en dos pistas completamente distintas: el autódromo de Sepang, con curvas veloces y gran agarre, y el callejero de Marina Bay, en Singapur, de esquina y escasa adherencia (y en el medio coló una victoria Sprint).

Se cumplió lo que ya advertíamos aquí el viernes previo a la carrera: el RB22 se adapta a todo tipo de circuitos sin perder competitividad. Por el contrario.

Entre Russell (238 puntos) y Norris (201) hay 37 puntos, cuando quedan, en el mejor de los casos, 150 en juego. En el medio se apiñan Hamilton (229), Verstappen (221) y Charles Leclerc (215). El panorama puede cambiar en el trío de carreras en nuestro continente, Estados Unidos, Ciudad de México y San Pablo, pero ¿quién se anima a apostar en contra de Max?

¿Cuál es el secreto del RB22, un auto que hasta hace algunas carreras sufría «degradación de performance», como gustaba decir, en vagos términos, Laurent Mekies, el Team Principal de RedBull?

Conectaron los ejes: el tren delantero y el trasero ahora trabajan en sintonía, gracias al desarrollo aerodinámico y, en menor medida, mecánico, en la caja de velocidades (que aún sigue dando problemas) y en la transmisión. Dejaron de ir, literalmente, cada uno por su lado.

«El auto está mucho más balanceado», acepta Verstappen «cuando a principios de año conducirlo generaba un poco de miedo», por su comportamiento errático.

Mercedes piensa que Red Bull acertó el «sweet spot», la ventana ideal de operaciones del RB22, aunque solo parece evidente en el caso de Verstappen. «El auto es mucho más manejable y predecible», explicó el excampeón.

Luego agregó: «Fue muy bueno en el tratamiento de las cubiertas, pude gestionarlas muy bien, aunque, para ser honesto, fue una de las pocas veces que pude correr en aire limpio aquí en Singapur». Ese es el síntoma de la cura de esa «degradación de performance».

Una medida del balance alcanzado entre ambos ejes lo da la siguiente confesión de Verstappen: «Volábamos con las blandas y estábamos bien con las medias». Aunque esa fue la tendencia generalizada, sufrió mucho menos con las cubiertas de compuesto medio que cualquiera de sus rivales. Aire limpio, sí, pero también balance.

Mercedes recién empieza a ver los frutos del upgrade de Malasia, que el viernes hizo penar a Antonelli, pero que fue útil el sábado y, especialmente, en el Grand Prix, habiendo curado buena parte de la ida de cola que atormentaba al italiano, lo que se tradujo en un podio final. Sin embargo, las huestes de Toto Wolff creen que, ahora, el RB22 es mejor auto que el W17. 

«No estamos exactamente dónde quisiéramos», repuso Max. El coche todavía sufre dramas menores con la transmisión, el motor y la gestión híbrida, como lo padeció Isack Hadjar a lo largo del fin de semana, aunque en carrera avanzó desde boxes hasta el décimo puesto. «Pero le hemos corregido un montón de debilidades».

¿Subcampeonato? ¿A quién le importa? «Personalmente, me da lo mismo ser segundo, tercero o cuarto», señala Max. «Pero sí me gustaría tener diversión hasta el final, buscar el éxito cada día». Algo así:

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