Red Bull espera un doble resultado de los desarrollos que llevarán los RB22 de Max Verstappen e Isack Hadjar al Grand Prix de Austria, la carrera en la que el equipo es auténticamente local: que las mejoras les permiten descontar terreno con el líder Mercedes y las renovadas Ferrari; y que convenzan a Verstappen, a través del rendimiento, de sostener su continuidad en la escuadra hasta la finalización de su contrato en 2028.
Será la segunda gran actualización del coche pergeñado por el equipo de Pierre Wache, que tuvo un inicio tan problemático del torneo. La primera llegó en Miami, tras un descorazonador GP de Japón, en la que el excampeón mundial persiguió durante toda la carrera al francés de Alpine, Pierre Gasly, sin poder doblegarlo.
Aquella permitió que el auto se acercara más a lo que siempre pretende su piloto número 1: un tren delantero fuerte, con el que pueda rotar más velozmente la cola del coche.
Esta segunda actualización implica, según el Team Principal Laurent Mekies, una reducción importante en el peso del coche, una de las debilidades de la propuesta del equipo para 2026.
Para el equipo es importante no solamente mantener satisfecho a Verstappen, sino lograr resultados efectivos que impidan disparar cláusulas contractuales. Según versiones, si el neerlandés no llega segundo en el torneo al próximo receso de agosto, quedaría libre de buscar nuevo destino a fin de año.
Una movida de Verstappen a Mercedes, como se especula desde hace tiempo, ya que Toto Wolff nunca desmiente los rumores, podría mover el reparto de las butacas para 2027 de manera colosal.
George Russell podría ser agente libre, codiciado por equipos de la mitad del pelotón, y se sumaría a la posibilidad de que Oscar Piastri también busque otro destino, disconforme con el trato en McLaren.
Verstappen estuvo en Milton Keynes (Inglaterra), la sede del equipo, este viernes 19, para ensayar en el simulador las mejoras previstas. Es el piloto que más puntos perdió a causa de roturas inesperadas en lo que va de la temporada, en China y en Mónaco. Es la razón por la cual marcha séptimo en el torneo, exactamente 60 puntos por detrás de Lewis Hamilton (115), escolta del líder Kimi Antonelli (156). Del primero al séptimo hay exactamente 101 puntos.
En el Principado, el motor Red Bull/Ford le falló en la vuelta previa. La FIA determinó que ese V6 es el más potente de la grilla, lo que sorprendió al equipo. Sobre todo, porque le quita la chance de aplicar mejoras a futuro.
Pushing to the Max 🚀
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Pero entre un motor con tantas roturas y un chasis que no es totalmente competitivo, el prospecto de retener a Verstappen necesita de otros argumentos fuertes.
Carlos Sainz, excompañero del neerlandés una década atrás, reveló uno de ellos en una entrevista reciente al Mundo Deportivo español. «En un torneo de 24 carreras, con todas las entrevistas y acciones de marketing a las que estamos obligados, los pilotos no podemos pensar en otras actividades», señaló. «El único que puede hacerlo es Max, porque no está obligado a hacerlos. Está escrito en su contrato, puede correr otras carreras y Red Bull lo acepta».
El ejemplo de las 24 Horas de Nurburgring, cuando compitió con el auspicio de la compañía, es muy válido. La posibilidad de hacer otras carreras forma parte del acuerdo con su equipo; aun así, sin un coche realmente competitivo, el vínculo entre el equipo y su estrella siempre corre peligro de disolverse.





