Como es habitual, la antesala del comienzo del Campeonato Mundial de Fórmula 1 abre el terreno de los pronósticos y especulaciones sobre las distintas candidaturas para la temporada que comienza el 8 de marzo en Australia. Un entretenido y tradicional juego que este año, ante el radical cambio de reglamento, tiene sus altos riesgos y resulta más incierto.
Este dato de la novedad total del reglamento, revaloriza para muchos el valor de la experiencia y es en ese terreno, donde junto a los protagonistas del año anterior, el campeón Norris, Verstappen, Piastri, Leclerc, Hamilton, Russell, aparece el de Fernando Alonso. Quien mejor que el español quien con sus 44 años y 428 Grandes Premios y, obviamente, su gran talento conductivo, cumple con esos requisitos. Este año se suma, la motivación especial que hay en Aston Martin para ese tan esperado salto a la punta, con la presencia del renombrado Adrian Newey al frente de la responsabilidad técnica y la incorporación del motor Honda.
Junto con estos elementos, es probable que, para postular la candidatura de Alonso, prive más que el análisis deportivo el deseo de buena parte de los seguidores de la Fórmula 1 de verlo pelear un campeonato luego de varios años. Es que, sin ser todos los seguidores de la F1 fanáticos del español, en general reconocen que sus dos títulos son una escasa cosecha para un piloto de su capacidad, vigencia y que transitó por equipo del nivel de Renault, McLaren, Ferrari, Honda y Aston Martin.
Es cierto que, ante todas estas circunstancias, parecen escasas esas dos coronaciones de Alonso, logradas con Renault en 2005 y 2006. Además, ¡pasaron 20 años!, algo que hace más fuerte esa carencia y tienta a saber por qué esa campaña que por juventud y condiciones parecía destinada a grandes números se trabó en ese par de títulos y también en esos 32 triunfos, que dejaron su último festejo en el Gran Premio de España 2013. También muy lejos en el tiempo.
Hay diversas opiniones sobre el tema. «Alonso hubiese ganado más títulos de no haber tenido esa gran ambición política que lo llevaba a querer tener el control de los equipos que integraba Debió ser más complaciente», disparó Damon Hill, en una visión bien inglesa que recordó la conflictiva temporada 2007 en McLaren, en la que, como recién llegado con la chapa de bicampeón, el español se encontró con la férrea oposición del por entonces novato Lewis. «Más que su triunfo, Alonso quería que no ganase Hamilton», recuerda Hill. Consecuencia: el imperturbable Kimi Raikkonen, con la Ferrari, le ganó el título a los dos de McLaren por apenas un punto. «Alonso sabe que él se lo ha buscado y ahora tiene que apechugar con las consecuencias», agrega Damon como duro remate.
Distinto sonido tiene la campana de Flavio Briatorie. Es lógico, porque el italiano fue durante varios años el representante de Fernando y quien lo posicionó en la Fórmula 1.
“Sólo puedo decir que Fernando, con su inmenso talento como piloto, ha cosechado menos frutos de los que merecía en la Fórmula 1. No por culpa suya, sino por otras circunstancias. Para ser campeón también hace falta suerte para que en el momento en que marcas la diferencia, tu equipo esté preparado. Si el equipo falla, no es culpa del piloto, es culpa del equipo», enfatiza Briatore, trayendo a la memoria aquel recordado Gran Premio de Abu Dhabi 2010, en que la mala estrategia del equipo Ferrari condenó a Fernando a circular eternamente detrás del Renault del ruso Vitaly Petrov. Esto le impidió avanzar al cuarto puesto que necesitaba para gritar campeón. Un grito que pegó Sebastian Vettel, quien, junto con la victoria sobre el Red Bull se llevó el título por 4 puntos.
Briatore clausura el tema con esta exagerada estimación: «Un piloto como Alonso, debería haber ganado seis u ocho títulos».
Se le fue la mano a don Flavio. Con suerte y de haber superado las mencionadas frustraciones, Fernando hubiese sumado cuatro coronas mundiales.
Ahora, a los 44 años, Alonso tiene otra chance. «Por supuesto que aún puede ser campeón. En la Fórmula 1, nunca se sabe», se envalentona Briatore. Es cierto, en la Fórmula 1 nunca se sabe, y menos en este 2026 con tantos cambios.





