A fondo y con custodia por las calles de San Pablo

Alguna vez, dos pilotos de Fórmula 1 necesitaron una mano de los servidores de la ley para poder decir “presente” en un Gran Premio. Y no fue una ayuda mínima, sino que los policías, con esa acción, fueron los responsables directos de que en la grilla no falte ninguna máquina.

Nadie podría suponer por estos días que un piloto no llegue a tiempo a un autódromo para largar un Gran Premio de Fórmula 1. Sin embargo, hace unas décadas, cualquiera podía demorarse por algún incidente que le complicara estar en tiempo y forma en la grilla de un GP. El caso de hoy nos remite al verano sudamericano de 1975, más precisamente al 26 de enero de ese año, fecha en la que se disputó la segunda competencia del Mundial en Interlagos, sede del Gran Premio de Brasil. Para la oportunidad, los pilotos de Tyrrell, el sudafricano Jody Scheckter y el francés Patrick Depailler, habían logrado el 8° y el 9° registros, respectivamente, en la clasificación del sábado y volvieron en un helicóptero al hotel en el que residían, distante unos 15 kilómetros del autódromo. Al día siguiente, ambos abordaron el mismo medio de transporte, pero esta vez, por más que el conductor lo intentó una y otra vez, el aparato no arrancó. Ante la desesperación por el tiempo que se les escurría de las manos, los compañeros decidieron abandonar rápidamente el campo de despegue y viajar en auto hasta el circuito.

En principio, Jody tomó el mando del volante y pronto comprobó que el tránsito estaba realmente congestionado y el coche particular pasaba más tiempo detenido en una interminable caravana que en movimiento. La paciencia de ambos empezaba a hacer estragos en sus ánimos a medida que se acercaba la hora de la largada. Sabedor de que Depailler estaba más acostumbrado a las complicaciones del difícil tráfico parisino, su coequipier le cedió la conducción y entonces, el francés comenzó a realizar todo tipo de maniobras no permitidas y a tomar atajos que lejos estaban de cumplir con las normas viales paulistas. Esto, claro, motivó la rápida intervención de un par de móviles de la policía, que les franquearon el paso y los obligaron a detenerse. 

Por aquellos tiempos, Brasil vivía una fiebre descomunal por la Fórmula 1, a la que la gran mayoría del país había descubierto gracias a la incursión en la misma de Emerson Fittipaldi algunos años antes. Y además, en el momento que nos ocupa, “Emmo” no sólo era el campeón vigente, sino que con su McLaren ya había ganado la primera fecha del ’75, en Argentina, y salía a la conquista de una tercera corona mundial. Entonces, no extrañó que los policías reconocieran a Scheckter y a Depailler, por lo que no sólo desestimaron multarlos o detenerlos, sino que los subieron a uno de los patrulleros y abriéndose camino con sirenas y luces, les permitieron llegar en tiempo y forma para tomar parte de la competencia mientras ellos iban cambiándose en el interior del vehículo. Así, arribaron casi más rápido que si lo hubieran hecho en el helicóptero. Durante el GP, Jody abandonó temprano por una pérdida en el tanque y “Depa” se fue de pista cuando faltaba una decena de giros. En definitiva, llegaron en horario, sí, pero también volvieron temprano…