Nada es duradero en la Fórmula 1. Ni siquiera dentro de una misma temporada. Por eso, no sorprende tanto la preocupación que comienza a mostrar Toto Wolff por la fiabilidad de los Mercedes Benz del equipo que dirige.
Es el mismo Wolff que hasta hace poco, miraba con satisfacción y orgullo el contundente andar de los Mercedes, reflejado en las seis victorias logradas en la primera media docena de carreras del Mundial. Cinco de ellas, y en forma consecutiva, con Kimi Antonelli.
El declive de Kimi, con abandono en Barcelona (problemas eléctricos), y el retraso en Gran Bretaña por un problema en la suspensión activaron las alarmas en el radar de Wolff, quien ya había titilado con los inconvenientes en la batería que frustraron a George Russell, su otro piloto, en Canadá.
«No se puede ganar un campeonato con tres abandonos», señala Wolff, con un exagerado temor que tomó impulso tras el retraso de Antonelli en Silverstone por un problema en la suspensión de Mercedes. Hubo quienes adjudicaron cierta responsabilidad a Kimi por transitar por encima de los pianitos, pero Toto eximió de culpa a su piloto al opinar que «esa pieza de la suspensión no debió romperse…»
La preocupación de Toto crece al ver las posiciones y comprobar que, acechando a sus pilotos, está nada menos que Lewis Hamilton con un Ferrari de creciente rendimiento en las últimas carreras. El inglés se ubica tercero, con 147 puntos, por detrás de Antonelli (179) y Russell (154), y hasta ahora ha demostrado una confiabilidad que no tiene Mercedes al sumar puntos en las nueve fechas disputadas. Por si fuese poco, por detrás de Lewis, está su compañero Charles Leclerc, que viene algo retrasado en los puntos (108), pero incentivado por su triunfo en Silverstone. No es para descartar.
A diferencia de su jefe, Kimi Antonelli no muestra tanta preocupación, al menos en sus declaraciones. «Tuve una racha increíble con cinco victorias seguidas y ahora las cosas no están saliendo tan bien pero creo que volveremos a ser fuertes», dice Kimi quien no coincide con aquellos que le aconsejan una tácticas especulativas. «No quiero correr pensando en el campeonato. Hace tres carreras tenía 66 puntos de ventaja y ahora tengo 25. He tenido dos carreras sin sumar y perdí muchos puntos y por eso necesito correr con libertad sin preocuparme por nada».
Como no darle libertad a un joven de 19 años que quiere ser campeón.





