Extrañamente, o no tanto, esta nueva Fórmula 1, recién estrenada en Australia, ha tenido sus mayores opositores en reconocidos campeones de la categoría. Así, con diferentes tonos y estilos, Fernando Alonso, Lewis Hamilton, Max Verstappen y Lando Norris han descargado sus críticas a los flamantes autos, especialmente la forma de recuperación de la energía eléctrica.
A Verstappen no le cambió la mirada ni siquiera la gran actuación en el Albert Park australiano, donde tras partir vigésimo, terminó sexto con el Red Bull. Continuó disgustado, sin esconder nada, incluso apelando a la sutileza.
«Manejar un Gran Turismo en Nürburgring es más divertido que correr en esta Fórmula 1», disparó con una pícara sonrisa ante la consulta sobre si extrañaría a la Máxima en caso que haya dos semanas sin carreras por las posibles cancelaciones de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita por la Guerra en Medio Oriente.
«Prefiero aprovechar esos días libres de abril entrenando en el Nurburgring», aseguró Max, que está inscripto para correr las 24 horas de Nürburgring, una tradicional competencia del Gran Turismo. Compartirá un Mercedes Benz AMG-GT3 con Lucas Auer, Jules Gounon y Daniel Juncadella.
«Las 24 Horas de Nürburgring es una carrera que he tenido en mente durante mucho tiempo y estoy muy emocionado de correrla. Contamos con una alineación de pilotos sólidos y el apoyo de Red Bull y Mercedes Benz», dijo Verstappen, quien tiene una feliz experiencia (el año pasado corrió y ganó una carrera del GT alemán) en el Nordschleife, el trazado más largo del circuito germano. Allí se correrá la carrera el 18 y 19 de mayo, entre los Grandes Premios de Miami y Canadá de Fórmula 1.
El entusiasmo por correr en Nürburgring no le hace olvidar a Max las complicaciones vividas en la Fórmula 1 en Australia. Una fue el fuerte despiste en clasificación, que motivó preocupación al verlo bajar de su Red Bull y verlo mirarse y mover sus manos.
«Nunca me había pasado eso en mi vida. Por eso tuve que hacerme unas radiografías para ver si mis manos estaban bien, por suerte no tenía nada roto», contó antes de retomar el tema de los nuevos autos y arrasar con las quejas sobre su funcionamiento
«Simplemente no se pueden conducir con naturalidad. Básicamente, hay que usar el acelerador lo menos posible en todas las partes para conservar la batería. Y hay que abordar ciertas curvas de forma diferente para ahorrar energía al salir. Así no me gusta correr», destacó antes de guardarse para el final esta particular confesión
«No lo estoy pasando nada bien. Y eso no tiene nada que ver con mi clasificación. Da igual si estaba al frente o en la posición donde estoy ahora. En cuanto a emociones y sentimientos, estoy completamente vacío. Para mí, eso tiene muy poco que ver con las carreras, pero claro, hay que trabajar con lo que se tiene. Pero lo que tenemos ahora mismo no es mucho».
Si Max tiene estos pensamientos, ¿qué les queda a la mayoría de sus rivales?





