VENTAJA MERCEDES: RAZONES DE LA SUPERIORIDAD

George Russell asustó en la FP3 y remató en la clasificación del Grand Prix de Australia. La mecánica del W17 se impone, pero la gestión eléctrica del motor M17 es notable.

La clasificación del Grand Prix de Australia comenzó a descorrer el velo sobre el orden de performance de los equipos de F-1. Y lo que empieza a verse no es del agrado de muchos fanáticos: una escuadra le saca mucha diferencia al resto…

El indicio venía desde las pruebas de Bahrein: Mercedes estaba adelante. Ferrari ya no fue rival cercano a la hora de la vuelta rápida en el Albert Park. George Russell corrió la cortina ya en la Práctica Libre 3, cuando sobre el final sacó de la galera seis décimas de segundo de diferencia, y, luego en la clasificación, obtuvo sucesivamente el mejor tiempo en Q1 (por 0s157 de ventaja), Q2 (por 0s423) y Q3 (por 0s785).

En el balance, Mercedes le sacó casi 8/10 al primer rival y un poco más (864 milésimas de segundo) al mejor coche con motor Mercedes, el McLaren de Oscar Piastri. ¿El motor M17? ¿El chasis W17? ¿Una nueva variable?

Un poco de todo, desde ya. La unidad de potencia probó que los rumores sobre su fortaleza eran ciertos y el chasis permitió tanto a Russell como a Kimi Antonelli llevar más velocidad al interior de las curvas. Pero asombró el manejo de la nueva variable: la carga y descarga de energía eléctrica.

Ya se había advertido en las pruebas libres. Mientras Piastri, por ejemplo, ejecutaba el Lift&Coast en tres ocasiones en el primer sector, ni Russell ni Antonelli tenían prácticamente necesidad de hacerlo a lo largo de la vuelta. Y en la larga carrera hacia las curvas 9/10, dónde la velocidad cae estrepitosamente para dar lugar al Super Clipping (los motores eléctricos se convierten en generadores para recargar hasta 250 Kw), la superioridad fue notable.

El mérito de los pilotos es indudable, con el inglés siempre un poco más rápido que el italiano (que absorbió muy bien la presión de haber estampado su coche contra las barreras en el final de la FP3), pero el gran acierto es el planteo de la carga y descarga: es evidente que, a través del software de gestión del impulsor, Mercedes encontró una mejor manera de hacerlo a lo largo de la vuelta que McLaren, que dispone de la misma unidad de potencia y, sin embargo, no fue tan eficaz para el cometido.

Veamos la comparación entre las vueltas rápidas de Russell y Piastri (ambos con el mismo impulsor) en el gráfico inferior. El australiano le sacó casi dos décimas de segundo hasta la curva 3, habiendo hecho Lift&Coast antes de la curva 1 y siendo 7 km/h más lento en la entrada a la 3. Pero al entrar en el sector 2, con otro Li&Co de Piastri, Russell ya está más de dos décimas adelante, sin gastar tanta energía eléctrica.

Luego, en el tendido de la curva 8 a la 11, cuando no se baja de los 200 km/h, Russell gana más de medio segundo: allí está el grueso de la diferencia. Siempre acarrea más velocidad que Piastri al interior de las curvas –un mérito del chasis- y en el clipping camino a las curvas 9/10 llega a sacarle una diferencia de 34 km/h al McLaren.

Luego, en la zona de curvas lentas del tercer sector, dónde manda el downforce, también el Mercedes aventaja al McLaren por dos décimas.

En definitiva, parece haber ventaja Mercedes en todos los rubros. ¿Una repetición de 2014? Es muy temprano para las conjeturas, siendo el Albert Park un circuito muy complicado para recuperar energía. Mercedes rindió mucho mejor en ese aspecto; habrá que ver cómo cambia el panorama dentro de una semana en Shanghai (China), con más frenadas.

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