UNA FÓRMULA PARA LOS PROST ANTES QUE PARA LOS SENNA

Empiezan a develarse las incógnitas de la nueva F-1 y con esas respuestas llegan las primeras polémicas.

Las respuestas llegaron de manera relativamente rápida. Un par de días de atrás se planteó una intriga que, de manera casi inmediata, dos campeones como Max Verstappen y Lewis Hamilton develaron con cierta acritud.

LA VERDADERA INCÓGNITA PARA 2026

Primero fue el inglés, con cierta delicadeza: «Hacer 600 metros de Lift&Coast en una vuelta de clasificación no es correr», reveló. «Tenemos que usar mucho las marchas bajas porque no podemos recuperar suficiente energía eléctrica». Y completó: «El coche tiene el nivel de grip más bajo de los últimos 20 años, entra a las curvas como un GP2, es como si fuera rally».

Lo de Verstappen fue lapidario: «Como piloto, no siento al coche muy Fórmula 1. Parece un Fórmula E en esteroides. Yo disfruto majejando a fondo y hasta el momento (el auto) no se puede manejar así. Se trata de eficiencia eléctrica y gestión (management). No es muy divertido».Rally, GP2, Fórmula E. ¿Dónde quedó la Fórmula 1?

Al excampeón le llovieron muchas críticas -incluida una poco feliz y nada democrática del campeón Lando Norris– pero dio en la clave: una fórmula de gestión.

El expiloto Martin Brundle intentó llevar claridad, señalando que en cualquier época la F-1 se trató de una operación de gestión. «A través de las eras los grandes canpeones han tenido que proteger y gestionar motores, cubiertas, frenos, embragues, cajas de velocidades, suspensiones, semiejes, combustible, ahora la carga de la batería», tuiteó el inglés. «Es otro desafío más, el mejor simplemente tiene más capacidad para gestionar estos desafíos mientras sigue corriendo a alta velocidad».

Pero Brundle nunca ganó un Grand Prix y sí, en cambio, fue campeón mundial de resistencia (en 1988), una especialidad en la que, definitivamente, la gestión es determinante.

Estas primeras conceptualizaciones parecen indicar que la F-1 2026 parece una fórmula más apta para los Prost que para los Senna. La gestión inteligente aparece como un atributo más apropiado que el coraje extremo para llevar el coche a la meta antes que cualquier rival.

Es decir, pilotos sensacionales como Alain Prost, Jenson Button, Nico Rosberg, Norris de manera evidente, el propio Sergio Pérez, podrían sentirse muy a gusto con los desafíos que plantea esta F-1 2026, más que los Verstappen o los Leclerc. Los pilotos que, sin conducir el coche al 100 por ciento de rendimiento a lo largo de todas las vueltas, sacan el mejor promedio, y son expertos en ganar no siendo los más veloces.

Lo interesante es que Hamilton y, en especial Verstappen, plantean su disidencia o su mal disimulado disgusto desde una posición de tranquilidad. La SF26 y el RB22 están caminando de forma razonable en las pruebas de Bahrein. Ellos no están quejándose de lo que tienen, sino alertando sobre lo que vamos a ver.«Todos los pilotos se adaptarán», indica razonablemente Verstappen. «Eso no es problema, pero la manera general en la que corremos cambiará, diría que será menos pura», apuntó. «Esto afecta de manera muy pesada la performance en las rectas».

A menos de un mes del arranque del Mundial, el venidero 8 de marzo en Melbourne (Australia), esas son las perspectivas. Los pilotos más cerebrales, aparentemente, prevalecerán.  

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